Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Un regalo para las escuelas de la Florida

Alberto Carvalho, izquierda, superintendente escolar de Miami-Dade, sostiene en sus manos el satélite creado por estudiantes. A su lado Briana Hawryluk de FIU y el presidente de esa institución Mark Rosenberg.
Alberto Carvalho, izquierda, superintendente escolar de Miami-Dade, sostiene en sus manos el satélite creado por estudiantes. A su lado Briana Hawryluk de FIU y el presidente de esa institución Mark Rosenberg. el Nuevo Herald

Las escuelas, los maestros y los estudiantes de la Florida han recibido un preciado regalo navideño. Este lunes, el Departamento de Educación del estado modificó su política sobre las calificaciones de los estudiantes que están en el primer año de su aprendizaje del idioma inglés. Ahora, en vez de tener un año para que sus calificaciones se tengan en cuenta al tomar decisiones importantes, tendrán dos años.

Este cambio, aunque abarca a todo el estado, es particularmente importante en el Sur de la Florida, donde hay unos 77,000 estudiantes que proceden de otros países y están aprendiendo inglés.

Alberto Carvalho, superintendente de las escuelas públicas de Miami-Dade, dijo al conocer la noticia que se sentía “inmensamente entusiasmado”. Y comentó que no es razonable esperar que los estudiantes de inglés “tengan un rendimiento tan rápido o tan eficiente como el de los estudiantes nacidos en el país”.

Las calificaciones de los exámenes de estos estudiantes se toman en cuenta a la hora de tomar decisiones para ayudar más a las escuelas que reciben una nota alta, o incluso para cerrar algunos planteles por deficiencia en la enseñanza. Las calificaciones también inciden en la evaluación de los maestros, de la que dependen sus aumentos de salario y hasta su permanencia en el puesto.

Muchos maestros temen que incluso el plazo de dos años no sea suficiente, porque alegan que ese lapso no alcanza para dominar un idioma completamente. Pero de todos modos, la decisión del Departamento de Educación es una victoria para un sistema escolar abrumado por una política rigurosa que ponía una tensión excesiva tanto sobre los estudiantes como sobre los maestros.

Miami-Dade es una puerta de entrada para un gran número de inmigrantes, entre ellos muchos niños en edad escolar, que merecen todo el apoyo y todas las facilidades necesarias para aprender el idioma inglés, que es el idioma de su país de adopción, e integrarse lo más rápidamente posible a la cultura nacional.

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