EN NUESTRA OPINIÓN: Maduro contra una amnistía para los presos
Todavía no han ocupado sus cargos y ya los diputados de la oposición venezolana, que ganaron una victoria arrolladora en las elecciones legislativas del domingo pasado, han tenido su primer choque con el ejecutivo.
El presidente Nicolás Maduro no tuvo más remedio que aceptar la derrota de los candidatos de su partido. La preferencia de los electores por los aspirantes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) en la contienda por la Asamblea Nacional fue abrumadora, y el mandatario tuvo que reconocer la derrota.
Pero Maduro ya está presentando batalla. Durante la campaña la oposición habló de promulgar una ley de amnistía bajo la cual quedarían en libertad líderes opositores como Leopoldo López, que participaron en protestas contra el régimen y fueron encarcelados. Tras su victoria, la MUD anunció que su primer acto legislativo sería aprobar una amnistía para unas 80 personas a quienes considera presos políticos, entre ellos López y el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma. Maduro no perdió tiempo en salirles al paso, advirtiendo en su programa semanal de televisión que vetaría la ley de amnistía.
Sin embargo, la diputada electa Delsa Solórzano, que está a cargo del proyecto de ley, dijo que de acuerdo con la Constitución, la Asamblea puede promulgar la ley, aun si Maduro la veta.
La actitud del mandatario es preocupante. Así lo señaló Henrique Capriles, ex aspirante a la presidencia y líder opositor, quien dijo que Maduro debe ponerse a la orden de la Asamblea Nacional y convocar a la unión del país. ¿Lo hará? Según su reacción inicial, todo indica que el vapuleado gobernante irá, lamentablemente, en la dirección contraria, es decir, rumbo al enfrentamiento.
La sociedad venezolana habló claramente. La votación en contra del régimen fue aplastante. Incluso barrios donde el chavismo había disfrutado de un fuerte arraigo popular, se volcaron a favor de la propuesta de la oposición. Maduro aceptó la derrota, pero su primer choque con los diputados electos indica que admitió el revés a regañadientes.
El experimento chavista dividió a la nación venezolana de una manera dolorosa. Al desaparecer Hugo Chávez, su sistema, que era marcadamente personalista, empezó a naufragar. Chávez logró gobernar con altas cotas de popularidad gracias a un régimen populista apuntalado por los elevados precios del petróleo. Pero la baja de los precios del crudo arrastró en su caída al gobierno de su sucesor, Maduro. Como respuesta al malestar popular causado por la devastadora crisis económica y la escasez de productos básicos, Maduro radicalizó su discurso e incrementó la división nacional y la represión contra los opositores, que eran cada vez más. Las protestas de febrero del 2014 sacudieron los puntales del régimen madurista y evidenciaron el enorme descontento en la población. Las recientes elecciones legislativas son la prueba del fracaso del chavismo.
Por el bien de Venezuela, Maduro debería buscar la concordia nacional, aliviar la polarización propiciada por la ideología chavista. En esa dirección, debería aceptar la amnistía para los presos políticos. Pero ha dicho que no lo hará.
Como dijo la diputada electa Solórzano, dejar libres a los presos políticos forma parte del compromiso de reconciliación del país que la MUD ha asumido. Lamentablemente, como opinó Solórzano, Maduro no parece entenderlo. Su renuencia a aceptar que el apogeo de su ideología ha pasado, y su negativa a tender una rama de olivo a la oposición victoriosa, causarán enfrentamientos peligrosos en un país que necesita aliviar sus divisiones.
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de diciembre de 2015, 1:14 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Maduro contra una amnistía para los presos."