Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Una nueva era política en Argentina

El nuevo presidente de Argentina, Mauricio Macri, empezó su mandato con un tropiezo que augura problemas: la ausencia de la presidenta saliente Cristina Fernández en el acto de la toma de posesión.

La mayoría de los legisladores peronistas aliados de Fernández tampoco asistieron al acto.

Esto podría indicar una renuencia del kirchnerismo a mantener un diálogo productivo con el nuevo gobierno.

El problema surgió cuando Macri y Fernández no se pusieron de acuerdo sobre el lugar en que el nuevo mandatario debía recibir la banda y el bastón presidenciales. Tradicionalmente, la entrega de esos atributos se había llevado a cabo en la Casa Rosada, la mansión presidencial, pero el difunto presidente Néstor Kirchner, esposo de Cristina, y su sucesora cambiaron la sede del acto al Congreso nacional.

Macri quería volver a la antigua costumbre; Fernández se oponía a que la entrega de los atributos se realizara en la Casa Rosada. Al final, Macri hizo el juramento en el Congreso y recibió la banda y el bastón en la sede del gobierno, de manos del presidente provisional del Senado, Federico Pinedo. Por primera vez desde 1983, cuando la democracia volvió a Argentina tras años de dictadura militar, un presidente saliente no entrega los atributos del poder a su sucesor.

Pero el desaire de Fernández fue un pequeño problema en comparación con la tarea que le aguarda a Macri desde este jueves. El nuevo gobernante, que ganó las elecciones al frente del movimiento Cambiemos, debe afrontar y resolver retos difíciles: una inflación anual en torno al 27%, restricciones a la compra de dólares, un crecimiento económico estancado y un déficit fiscal por encima del 7% del producto interno bruto.

También Fernández le deja como asignatura pendiente el litigio que se desarrolla en Nueva York con los inversionistas que han demandado a Argentina por títulos impagos de su deuda.

El propio Macri reconoció en el Congreso la enormidad de su tarea, cuando dijo: “Los desafíos que tenemos por delante son enormes y los problemas no los vamos a resolver de un día para otro”.

Macri abre un nuevo capítulo en la política argentina al iniciar un gobierno que sustituye al rumbo de centroizquierda implantado por el fallecido Néstor Kirchner y continuado por Cristina Fernández. Es un legado de más de una década, durante la cual el Estado tuvo una fuerte intervención en el manejo de la economía, volvió a absorber empresas que habían sido privatizadas en el gobierno anterior, y puso en marcha programas sociales para ayudar a los pobres. Todo eso tuvo un costo oneroso para la economía argentina. Además, bajo el kirchnerismo Argentina se acercó a los gobiernos y movimientos de izquierda en América Latina, sobre todo al régimen chavista de Venezuela.

Macri debe resolver esos problemas, y también ha afirmado que combatir la corrupción y erradicar la pobreza estarán entre las prioridades de su gobierno. No la tiene fácil con la carga de dificultades que encuentra al instalarse en la Casa Rosada. Tampoco debe olvidar que su victoria electoral frente al candidato oficialista Daniel Scioli no fue por mayoría abrumadora. Esperamos y deseamos que el nuevo presidente tenga la habilidad necesaria para sortear los escollos y llevar a Argentina hacia un horizonte de progreso y bienestar.

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de diciembre de 2015, 1:14 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Una nueva era política en Argentina."

Artículos relacionados el Nuevo Herald
Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA