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Editorial

EDITORIAL: Por un salario más justo en Florida

Un negocio, La Sandwicherie, en Miami Beach
Un negocio, La Sandwicherie, en Miami Beach AP

El Año Nuevo trae un soplo de brisa fresca para los trabajadores de menores ingresos en el Estado del Sol: un leve aumento del salario mínimo, ajustado al índice inflacionario, que aliviará el fardo pesado que representa la supervivencia para las familias por debajo del umbral de pobreza.

El salario mínimo legal aumenta en 12 centavos a $8.05 por hora, modificación que beneficiará a 364,000 trabajadores e impactará el Producto Interno Bruto estatal inyectando a la economía unos $36.7 millones, según un análisis del Instituto de Política Económica, entidad no partidista. El incremento responde a una enmienda constitucional aprobada por los votantes floridanos en el 2004.

De una veintena de estados que impulsan la remuneración inferior, Florida es el que menos cantidad monetaria añade. En varios territorios los cambios redundarán en un sueldo base superior a $9 por hora. Este progreso en la política salarial expansiva debe ser aupado si se compara con la ínfima suma de $7.25 a nivel federal. Pero está aún lejos del salario de subsistencia, proyectado entre $11 y $18, para cubrir la canasta de bienes básicos.

El 20 por ciento de la población en el Condado Miami-Dade —uno de cada cinco habitantes— se encuentra por debajo del umbral de pobreza, es decir, con un ingreso anual menor a $19,700 para una familia de tres miembros. Son personas que con dificultad pueden alimentarse y mantenerse al día en el pago de facturas. Sufren aislados en la miseria, mientras que Miami se desarrolla como destino turístico de lujo y meca de inversiones foráneas.

El incremento salarial lanza un salvavidas a estos trabajadores, mas el efecto excede con creces los ingresos adicionales. Contrariamente a la teoría de que el alza implica pérdidas en la tasa de empleo, la medida acelera la economía al permitir a las familias indigentes acrecentar su poder adquisitivo. Los economistas han comprobado que, más que cualquier otro sector, los empleados de menores ingresos en general gastan el excedente de inmediato en productos y servicios anteriormente incosteables para ellos. Esto no ocasiona pérdidas en el sector empresarial, aunque hay industrias como la hotelera y los restaurantes que pudieran verse afectadas adversamente.

Elevar el sueldo mínimo no es un acto de magia que hará desaparecer la miseria en uno de los países más afortunados del mundo, donde el estancamiento salarial y la erosión de la clase media plantean complejos retos. Para mejorar la calidad de vida, se necesitan políticas laborales más solidas con el apoyo del sector privado que mejoren la productividad, realcen la competitividad, desarrollen mecanismos de protección en los centros de empleo y faciliten la inserción al mercado de personas con dificultades de acceso al aparato productivo.

La satisfacción de un empleado redunda en mejores resultados económicos para las empresas. Doce centavos más por hora para los pobres es un modesto primer paso.

Esta historia fue publicada originalmente el 30 de diciembre de 2014, 7:42 p. m. with the headline "EDITORIAL: Por un salario más justo en Florida."

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