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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Más acción y liderazgo para proteger a los niños

La semana pasada, en un lapso de 24 horas, un dulce niño de siete años murió a causa de un impacto por una bala producto de un disparo hecho en la casa de un pariente donde él jugaba con otros niños.

Al siguiente día, un jovencito de 13 años de edad, recibió tres balazos en el pecho. Ambos víctimas muy jóvenes. Muchos más deberíamos de estar los suficientemente impactados como para impulsarnos a actuar. Según el presidente Obama, demasiados ya están inmunes a la violencia generada por armas de fuego; aún cuando las víctimas son inocentes niños como Amiere Castro, que fue impactado por una bala perdida.

Para noviembre, un total de 30 niños y adolescentes han muerto a causa de disparos este año. Y 60 mas fueron heridos, comparado a 45 en el 2014. Las víctimas incluyen dos niños de un año, según los datos recopilados por el Distrito Escolar de Miami-Dade.

Algunas personas están tratando de ayudar, pero la apatía de la comunidad y los hombros levantados parece que van ganando.

Es doloroso ver como el número de víctimas tan jóvenes se ha incrementado, dijo el superintendente del Distrito Escolar de Miami-Dade, Alberto Carvalho, a la Junta Editorial. Él ha ordenado que las escuelas permanezcan abiertas por mas horas durante el día para proveer un sitio seguro para estudiantes de barrios violentos, por que de acuerdo a Carvalho, “la red de seguridad desaparece con la última campanada de la escuela”.

Pero, cuándo nuestras autoridades electas, los jefes de policías, los líderes de negocios y hasta los sobrevivientes van a exigir públicamente y en voz alta “¡no en mi ciudad!”, “¡no en mi país!” El silencio general de parte de los funcionarios electos es inquietante. Le permite a los ciudadanos decir “No es mi problema”.

Pero si lo es – ¿acaso creen qué a las balas perdidas les importa hacia donde se dirigen?

Los retos – y las soluciones – son complejas. Un impedimento es el miedo. Cuando los detectives le piden colaboración al público para capturar a los pistoleros, que en muchos casos no son mayores que sus víctimas, aquellos que saben algo, callan. Es comprensible. A los asesinos probablemente no les dará miedo ir en contra de los que hablaron, y las autoridades parecen no poder ofrecer una protección adecuada. El comisionado condal Dennis Moss los llamó “terroristas de la comunidad”.

Los asesinatos de esta semana no están relacionados, pero la policía cree que pequeños grupos de niños en las escuelas prefieren usar pistolas para saldar diferencias tan pequeñas como es la presunción de un insulto. La parte agraviada saca un rifle de alto poder AK-47 y dispara. Algunas veces los inocentes se convierten en daño colateral.

Una disputa es posible que sea sobre drogas – otro flagelo de algunas comunidades – pueden haber puesto al niño en peligro, dijo la policía.

Como comunidad necesitamos deshacernos de la apatía y tomar acción. Necesitamos una cruzada similar a esas que se lanzan para combatir el creciente nivel del mar y la creación de un refugio animal que no los mate.

Los lideres comunitarios deben ser proactivos y encarar con fuerza este flagelo que está acabando con nuestros niños.

De otro modo, no están liderando a nadie.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de enero de 2016, 8:32 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Más acción y liderazgo para proteger a los niños."

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