EN NUESTRA OPINIÓN: Contra el abuso de los calmantes
Hay una terrible conexión entre dos adicciones funestas, los calmantes opioides por receta y la heroína, en Estados Unidos y en la Florida.
Ambas están relacionadas en parte con iniciativas válidas de salud pública que se deben proteger.
La primera iniciativa fue una campaña en los años 90 para que los médicos prestaran más atención a los dolores de la gente. La campaña funcionó muy bien; para algunas personas, demasiado bien.
El segundo esfuerzo fue la reciente respuesta al aumento de la adicción a los opioides: se hicieron más rigurosos los controles legales de las recetas de calmantes, y algunos fármacos se reformularon para dificultar las sobredosis.
Evitar el abuso de los calmantes exigirá vigilar a médicos que podrían ser inescrupulosos o descuidados, así como a pacientes.
Imponer la ley no es menos importante que aliviar el dolor o reducir la adicción.
Muchos norteamericanos son adictos, y últimamente algunos se han pasado a la heroína, por ser una alternativa barata, accesible e ilegal (después de todo, la heroína es simplemente otra clase de opioide).
Ambas sustancias tienen un alto índice de uso: casi 2 millones de norteamericanos consumen calmantes y más de medio millón consume heroína.
El año pasado, casi 19,000 personas murieron por sobredosis de calmantes, 16 por ciento más que el año anterior, y más de 10,500 murieron por sobredosis de heroína, un incremento del 28 por ciento.
Miles de esas víctimas vivían en la Florida, principalmente en Miami-Dade y Broward, que fue la capital de las clínicas de píldoras de oxicodona.
Como es difícil vencer las adicciones, hará falta mucha persistencia para controlar este problema.
Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) ofrecieron recientemente varias ideas para controlar las recetas de opioides.
Las normas indican a los médicos que se abstengan de dar a los pacientes fármacos como Vicodin y Percocet hasta después de haber tratado terapia física y calmantes no opioides.
Si aún los opioides hacen falta, el CDC sugiere que se receten solo en dosis bajas por un período breve, y que se eviten las fórmulas de liberación extendida, que facilitan el abuso.
Los médicos deben hablar con los pacientes sobre su experiencia con las drogas y estar al tanto de señales de dependencia, especialmente en los que toman dosis elevadas.
Demasiados médicos siguen recetando opioides a pacientes que ya han sufrido una sobredosis.
Las ideas del CDC deben tomarse en serio.
Pero ninguna de estas estrategias puede ayudar a los que ya son adictos. El tratamiento de la adicción también debe mejorar.
Un uso más amplio y más coherente de las terapias asistidas por medicamentos puede facilitar la recuperación de los adictos.
Los médicos de familia, las enfermeras, los asistentes de los médicos y otros profesionales que recetan calmantes opioides necesitan más información y un mejor entrenamiento en este campo.
Y las aseguradoras de atención médica deben cambiar sus normas para que los adictos puedan recibir un tratamiento más efectivo.
Un uso cuidadoso pero efectivo de los calmantes no es incompatible con el tratamiento de la adicción. Prevenir y perseguir el abuso de los opioides no debe socavar los esfuerzos por aliviar los dolores.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de enero de 2016, 1:45 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Contra el abuso de los calmantes."