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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Para reducir la violencia con armas de fuego

Ante la falta de acción de parte del Congreso, el presidente Barack Obama decidió tomar la iniciativa y hacer un intento en el último año de su mandato por reducir la violencia con armas de fuego.

Es una epidemia que desgarra a la nación y que cobra más de 30,000 vidas anualmente, un saldo que no se puede seguir admitiendo sin hacer nada.

No se trata de derogar la Segunda Enmienda de la Constitución ni de negar a los norteamericanos el derecho constitucional de tener armas. El propio presidente expresó en su discurso a la nación el martes pasado: “¿Cómo llegamos al punto en que la gente crea que requerir una revisión cabal de los antecedentes significa que estamos quitándole las armas a la gente? Cada vez que se toca el tema, estamos cansados con la excusa de que unas reformas de sentido común como la revisión de antecedentes no habrían evitado la última masacre, o la matanza anterior, o la anterior a esa, así que para qué molestarnos con tratar de evitarlas. Rechazo esa noción”.

Lo que el presidente Obama busca es que las armas de fuego caigan en las manos equivocadas. Su plan contempla hacer más exigentes la revisión de los antecedentes penales de los compradores, y hacer que los que venden armas en exposiciones, ferias y pulgueros también estén obligados a revisar el historial de sus clientes.

Sin embargo, las medidas ejecutivas del Presidente no van a hacer gran mella en la cantidad de armas que hay en la calle. Y Obama lo reconoció cuando dijo que el cambio “no sucederá de la noche a la mañana. No sucederá durante este Congreso. No sucederá durante mi presidencia”. Pero señaló que “muchas cosas no suceden de la noche a la mañana”.

Es el Congreso el facultado a hacer cambios profundos que impongan un mayor control sobre las armas y reduzcan la frecuencia de las matanzas, de manera que la capacidad de Obama de reducir el índice de crímenes con armas de fuego es muy limitada. No obstante, la acción presidencial desató una ola de protestas en el Capitolio, especialmente entre los republicanos. Los precandidatos de ese partido prometieron que revocarían las medidas de Obama. El senador republicano Marco Rubio, que aspira a la presidencia, dijo que Obama está “obsesionado con socavar la Segunda Enmienda”. Pero difícilmente hacer más rigurosos los chequeos afecte el derecho a tener armas.

Según una encuesta de Gallup realizada el pasado octubre, el 86 por ciento de los norteamericanos está a favor de una ley que requiera revisiones universales de antecedentes en todas las compras de armas en el país. El Congreso no parece oír las opiniones de la gente, sino las voces de los cabilderos de la lucrativa industria de las armas. Pero en vez de criticar la acción del presidente Obama, debería buscar la manera de poner coto a los tiroteos que con penosa frecuencia estremecen a la nación.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de enero de 2016, 11:48 a. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Para reducir la violencia con armas de fuego."

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