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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Terrorismo en París; Je suis Charlie


Un grupo de personas protesta en Amsterdam por el ataque contra la revista francesa Charlie Hebdo.
Un grupo de personas protesta en Amsterdam por el ataque contra la revista francesa Charlie Hebdo. AFP/Getty Images

Je suis Charlie (Yo soy Charlie) es el lema de las protestas que estallaron en todo el mundo tras el cobarde ataque terrorista contra la publicación satírica francesa Charlie Hebdo.

El fanatismo volvió a mostrar este miércoles su entraña de barbarie con el brutal atentado en la sede de Charlie Hebdo en París.

Tres hombres enmascarados irrumpieron en las oficinas de la revista y abrieron fuego. La matanza dejó doce muertos y un elevado número de heridos. Según el testimonio de los sobrevivientes, los terroristas invocaban a Alá, y al retirarse gritaron: “Hemos vengado al Profeta”.

Charlie Hebdo publicó en el 2011 una caricatura mofándose del profeta Mahoma, que dio lugar a protestas y condenas en el mundo musulmán, y más adelante publicó otros dibujos de tema similar. Ese mismo año, sufrió un ataque incendiario con cocteles Molotov.

Las autoridades francesas identificaron a los tres asesinos que cometieron la matanza de este miércoles, a los que señalaron como integrantes de una organización terrorista yemení. Todo apunta a que el extremismo religioso fue el detonador de la masacre. Hay que salirle al paso a ese radicalismo sanguinario, un rezago de épocas de salvajismo que para todos –incluida la mayoría de los seguidores del Islam– es una aberración increíblemente presente en el mundo actual. Las caricaturas pueden haber sido ofensivas para muchos creyentes, pero el derramamiento de sangre no tiene justificación desde ningún punto de vista.

El atentado estuvo dirigido contra un valor central de nuestra civilización: la libertad de expresión y de información, pilar fundamental de la democracia. Como dijo el presidente Obama, el ataque demuestra que “los terroristas le temen a la libertad de expresión, a la libertad de prensa”. Le tienen miedo a la palabra. Pero los bárbaros no se saldrán con la suya, porque nada ni nadie puede ponernos una mordaza, ni quitarnos una libertad por la cual millones de personas han luchado durante siglos, y por la cual muchos han ofrendado la vida. El terrorismo no puede derrotar a los valores universales de la democracia y la libertad, ni callar a la prensa libre.

El ataque ha dejado consternada a la sociedad francesa y a todo ser humano con un sentido de la decencia y de la solidaridad. El presidente Obama, el papa Francisco, los mandatarios europeos, el Consejo de Seguridad de la ONU, todos han condenado inmediatamente la agresión criminal. El atentado terrorista que sufrieron los periodistas de Charlie Hebdo es un atentado contra la civilización y la libertad, y debe galvanizar la batalla contra el terrorismo, intensificar la lucha contra ese flagelo hasta su total desaparición.

Esta historia fue publicada originalmente el 7 de enero de 2015, 1:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Terrorismo en París; Je suis Charlie."

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