Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: La oportunidad de Haití

Dos niños se paran frente a la catedral de Notre Dame, destruida en el terremoto del 2010, en Puerto Príncipe.
Dos niños se paran frente a la catedral de Notre Dame, destruida en el terremoto del 2010, en Puerto Príncipe. TNS

El terremoto que estremeció a Haití hace cinco años dejó un saldo inimaginable de muerte y destrucción, pero también generó una compasión y una generosidad pocas veces vista.

El país recibió miles de millones en ayuda extranjera y legiones de trabajadores humanitarios, junto con personajes poderosos como el ex presidente Bill Clinton, uno de los presidentes de la Comisión Interina para la Recuperación de Haití. Todo esto creó una oportunidad sin precedentes para reconstruir la infraestructura del país.

Pero mientras Haití conmemora el quinto aniversario del trágico suceso, el terremoto de magnitud 7 del 12 de enero del 2010, sigue afrontando una serie de retos políticos y económicos.

Jacqueline Charles, la veterana reportera caribeña del Miami Herald, que ha informado sobre la destrucción y la reconstrucción de Haití, dice que ha habido progreso. “Ya no quedan escombros”, señaló.

Pero cinco años después, la vida de la gente vulnerable de Haití no ha tenido gran cambio. Una vez más sufren la inestabilidad política, esta vez causada por el conflicto entre el gobierno del presidente Michel Martelly y sus opositores políticos. Y todavía no se han terminado de construir las viviendas para los damnificados.

¿Qué salió mal?

Compañías extranjeras, en vez de empresas haitianas, han recibido lucrativos contratos de construcción, lo que significa que el dinero no ha llegado a quienes más lo necesitan.

Los líderes haitianos han tomado malas decisiones, pero la culpa también recae sobre un deficiente sistema de recepción de la ayuda por el terremoto. La corrupción hace que muchos eviten canalizar sus donaciones a través del gobierno, pero los organismos de ayuda extranjeros tampoco han sido mucho más responsables.

No obstante, hay progreso en Haití: las carreteras se han reconstruido; hay un nuevo aeropuerto internacional y nuevos hoteles, así como señales visibles de inversiones foráneas.

El Laboratorio de Responsabilidad, que supervisa cómo se gasta la ayuda internacional, dice que es imperativo que mientras los haitianos siguen reconstruyendo, creen una cultura de transparencia en el sistema de ayuda, o no alcanzarán sus objetivos.

Esta es una gran oportunidad para Haití. Y debe hacer todo lo posible por aprovecharla.

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