EN NUESTRA OPINIÓN: La apuesta por la paz en Colombia
El presidente Barack Obama apostó por el éxito de las negociaciones de paz en Colombia al pedir $450 millones anuales para ayudar al país sudamericano a fortalecer la seguridad, reintegrar a la sociedad a los guerrilleros desmovilizados y restablecer el control gubernamental en regiones en manos de los insurgentes.
Obama sostuvo el jueves pasado una reunión en la Casa Blanca con el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, en la que celebraron el éxito del Plan Colombia, un programa de ayuda norteamericana que ha servido para enfrentar el narcotráfico y la guerrilla, y gracias al cual la violencia cotidiana y la intensidad del conflicto armado en Colombia se redujeron considerablemente.
El mandatario norteamericano llamó al nuevo programa de ayuda Paz Colombia.
El plan, según explica el artículo Obama pide $450 millones para financiar la paz en Colombia, de Frank Ordóñez [el Nuevo Herald, 4 de febrero], contiene una iniciativa para remover las minas terrestres en Colombia. La iniciativa estará dirigida por el secretario de Estado, John Kerry, y es de importancia vital, porque a Colombia solo la supera Afganistán en cantidad de víctimas por minas terrestres.
En cuanto a las negociaciones con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Obama agradeció a Cuba su papel de sede de las conversaciones entre el gobierno colombiano y las FARC. No nos gusta este nexo con el régimen de La Habana. Pero lo importante es que el conflicto en Colombia quede como un mal del pasado y que el pueblo del país sudamericano pueda vivir en paz al cabo de medio siglo de violencia y desosiego.
Hay muchos detalles que aún se deben considerar, entre ellos la vinculación de las guerrillas al narcotráfico, la compensación a las víctimas y la responsabilidad por los crímenes cometidos en el largo conflicto. Son temas delicados que los colombianos deben solucionar con honradez, patriotismo e inteligencia.
También hay muchas objeciones a Paz Colombia, como el temor a que los guerrilleros vuelvan a tomar las armas o ejerzan una influencia nociva en los asuntos del país. Pero la continuación de un conflicto que ha desangrado al país no es una alternativa. Las amenazas se pueden conjurar. Los peligros se pueden evitar. Y es más fácil hacerlo dentro de un marco pacífico, no de confrontación bélica. La apuesta que hicieron Obama y Santos por la paz es el mejor camino.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de febrero de 2016, 0:44 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: La apuesta por la paz en Colombia."