Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Leopoldo López: dos años en prisión

Una multitud manifiesta su respaldo al líder opositor encarcelado Leopoldo López frente a un tribunal de Caracas, el pasado septiembre.
Una multitud manifiesta su respaldo al líder opositor encarcelado Leopoldo López frente a un tribunal de Caracas, el pasado septiembre. AP

Al cumplirse dos años del encarcelamiento del líder opositor Leopoldo López, Venezuela está devastada por una crisis de impredecibles consecuencias políticas y económicas.

López está cumpliendo una pena de 13 años y nueve meses de prisión, tras la sentencia que se le impuso el pasado 10 de septiembre, cuando un tribunal parcializado lo condenó por su participación en las protestas populares que estallaron en febrero del 2014.

En esas protestas contra un régimen impopular, miles de personas bloquearon calles y utilizaron otras formas de repudio para exigir que el presidente Nicolás Maduro renunciara a su cargo.

El régimen chavista aplastó las protestas mediante una severa represión policial. El saldo de ese episodio fue 43 muertos, cientos de heridos y una gran cantidad de personas arrestadas.

En una muestra de valor y civismo, López se entregó a las autoridades el 18 de febrero del 2014. Desde entonces se han ensañado con el dirigente, dilatando el juicio por más de un año, negándole visitas de su esposa, Lilian Tintori, y otros familiares y encerrándolo en confinamiento solitario. Tintori ha denunciado que las autoridades del penal la han ultrajado varias veces. Ese comportamiento es inaceptable y los que cometieron los actos ultrajantes deberían ser severamente castigados. Lamentablemente, eso no va a suceder bajo el régimen de Maduro.

Aparte de la represión política y la persecución contra empresarios del sector privado, el pueblo venezolano está agobiado por una inflación descontrolada que este año podría llegar al 720%, por una grave escasez que obliga a muchas personas a pasar largas horas en colas para adquirir productos de primera necesidad, y por una grave recesión económica. Maduro ha fracasado en su gestión presidencial, pero no quiere aceptar esa realidad.

Tampoco quiere aceptar la ley de amnistía que la Asamblea Nacional, controlada por la oposición, acaba de aprobar. Esa amnistía otorgaría la libertad a opositores encarcelados como López, pero el chavismo no quiere ceder en su saña contra los que disienten.

Este miércoles, el líder opositor y gobernador del estado Miranda, Henrique Capriles, anunció que emprenderá una campaña nacional de recogida de las firmas necesarias para iniciar el proceso constitucional de revocación del presidente Maduro.

El mandatario debería reconocer su fracaso y renunciar. Pero como bien señaló Capriles, a Maduro “no le importa que el país se destruya sino lo único que le importa es defender su cargo”. Por eso la oposición va a adelantar un proceso que saque del poder al fracasado ocupante de Miraflores.

La revocación de Maduro es la mayor esperanza de libertad para los opositores presos como López. Y también la vía hacia una solución favorable para la devastadora crisis que sufre Venezuela.

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