EN NUESTRA OPINIÓN: Obama y Kerry hacia Cuba
A pesar de las apariencias, no todo marcha viento en popa en las relaciones con Cuba.
El secretario de Estado, John Kerry, iba a viajar a Cuba esta semana, pero después se supo que había cancelado la visita.
Para explicar la suspensión, la Casa Blanca alegó problemas logísticos en la flamante embajada norteamericana en la isla. Pero también un vocero del Departamento de Estado, John Kirby, dijo que el gobierno estadounidense “continúa teniendo preocupaciones sobre los derechos humanos y hemos sido muy honestos al respecto. Continuaremos subrayándolo como un tema de preocupación... pero eso no significa que no continuaremos trabajando hacia la normalización”, según informa la reportera Nora Gámez Torres en su artículo Secretario de Estado Kerry viajará a Cuba con Obama [el Nuevo Herald, 4 de marzo].
Ahora Kerry viajará a la isla con Obama, en la visita prevista para el 21 de marzo. En esa ocasión, la Casa Blanca ha afirmado que el presidente se reunirá con disidentes cubanos, con los que él “escoja reunirse”, dijo el vocero presidencial Josh Earnest.
Este punto es de suma importancia, porque si el presidente Obama no pudiera reunirse con los disidentes con que desee, entonces no debería ir a la isla. Es cierto que ese viaje es una oportunidad de hacer historia. Pero si no se reúne con las personas que elija, corre el riesgo de adoptar una postura de debilidad en su diálogo con el régimen cubano.
Se supone que la normalización de las relaciones se base en concesiones mutuas. Pero desde que se anunció el deshielo el 17 de diciembre del 2014, Estados Unidos es el que ha hecho más concesiones, mientras la dictadura cubana no ha abandonado sus métodos represivos. Las Damas de Blanco siguen siendo hostigadas y arrestadas cada domingo, durante su tradicional marcha por la Quinta Avenida de Miramar, y muchos otros disidentes van a parar también a la cárcel o sufren el acoso del régimen.
Obama es un jefe de Estado y no debe permitir que el gobierno cubano restrinja sus movimientos o determine con quién se reúne. En septiembre de 1960, Fidel Castro, que hacía poco había ocupado el poder en Cuba mediante una revolución, asistió a la Asamblea General de las Naciones Unidas. En Nueva York se reunió con el dirigente afroamericano Malcolm X, que en esa época dirigía un movimiento de liberación de las personas de raza negra. El gobierno norteamericano no impidió que Castro se reuniera con Malcom X.
Así es cómo debe ser en una democracia. Lamentablemente, Cuba está lejos de ser una democracia. Pero el presidente Obama no debe aceptar condiciones cuando visite la isla este mes con el secretario de Estado Kerry.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de marzo de 2016, 11:52 a. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Obama y Kerry hacia Cuba."