Los artículos de opinión brindan perspectivas independientes sobre temas clave de la comunidad, separados del trabajo de nuestros reporteros de redacción.

Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Ojo con el escape en la planta nuclear de FPL

El hallazgo de agua contaminada por un escape de tritio en la bahía de Biscayne a los canales de enfriamiento de la planta nuclear de Turkey Point es la señal más clara hasta ahora de que FPL y los reguladores estatales no están protegiendo bien al público.

En este momento no hay razón para que cunda el pánico. Pero el descubrimiento confirmado por un estudio representa una acusación contra el sistema de regulación de la seguridad y exige toda la atención de la empresa eléctrica y de funcionarios del gobierno en todos los niveles.

Algo anda mal y podría ponerse mucho peor si no se toman medidas de inmediato.

El tritio es un isótopo radioactivo de hidrógeno que emite una forma relativamente débil de radiación, que se halla naturalmente en el planeta. Usado para detectar fugas o derrames de plantas nucleares, no se considera nocivo a niveles bajos.

Pero durante el período de prueba, el tritio en el fondo de la bahía cerca de los canales llegó a un nivel de 130 a 215 veces más alto de lo normal en agua de mar. Está muy por debajo de los niveles peligrosos, dicen los expertos, pero nadie ha medido cuánto daño ha hecho al sistema de los canales de enfriamiento. Y debe ser motivo de preocupación.

Los residentes del Sur de la Florida tienen todo el derecho de exigir que la empresa eléctrica, y los funcionarios locales, estatales y regionales den prioridad a la solución del problema.

Deben detener las fugas y determinar cuánto daño el sistema de los canales de enfriamiento está causando a la bahía de Biscayne y al Acuífero de Biscayne, una fuente importante de agua potable para el Sur de la Florida.

Turkey Point tiene una historia de problemas. Después de una expansión en el 2013, FPL tuvo que obtener permiso de los reguladores nucleares para operar los canales a 104 grados, la temperatura más alta en el país. Cuando aparecieron señales de daños al ecosistema, se trazó un nuevo plan, pero tampoco funcionó.

El mes pasado, el juez Bram Canter ordenó a FPL y a los reguladores que limpiaran los canales después de encontrar que habían causado una enorme entrada de agua salada bajo tierra, que amenazaba con contaminar las fuentes de agua potable.

El juez declaró que los reguladores de la Florida no habían evitado la contaminación cuando el Departamento de Protección Ambiental del estado aprobó un defectuoso plan de administración, pese a las objeciones de las ciudades cercanas y del condado.

FPL calcula que vierte 600,000 libras de sal diariamente en el acuífero de Biscayne. Pero aun así, el Departamento de Protección Ambiental de la Florida dijo al juez Canter que el estado no podía señalar una infracción específica. No es extraño que el juez criticara su actuación.

El alcalde Carlos Giménez y la Comisión del Condado Miami-Dade llevan años vigilando este problema, exigiendo que el estado proteja mejor al público. El año pasado, el condado se quejó de la supervisión inadecuada del estado y ordenó una supervisión adicional del agua de la bahía, que dio lugar al informe más reciente.

Ejecutivos de FPL dicen que sus estudios no muestran ningún cambio en el estado de la bahía, pero el último hallazgo no se puede ignorar. Los dirigentes del condado deben exigir una supervisión más estricta y mejores soluciones antes de que el Sur de la Florida se convierta en otro Flint, Michigan.

Esta historia fue publicada originalmente el 10 de marzo de 2016, 2:24 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Ojo con el escape en la planta nuclear de FPL."

Reciba acceso digital ilimitado
#TuNoticiaLocal

Pruebe 1 mes por $1

RECLAME SU OFERTA