EN NUESTRA OPINIÓN: El Congreso debe ayudar a Puerto Rico
Se agota el tiempo para que el Congreso ayude a Puerto Rico a salir de la peor crisis de deuda que cualquier estado o territorio de Estados Unidos haya sufrido desde la Gran Depresión, hace casi 100 años. Los puertorriqueños enfrentan un presente sombrío y un futuro aún más oscuro a menos que el Congreso ayude.
Lo que Puerto Rico necesita es acceso al mismo tipo de reestructuración de la deuda que puede usar cada estado de la Unión como protección económica de último recurso. El Congreso puede y debe ofrecer esa solución.
No estamos hablando de un rescate. No se requieren préstamos ni subvenciones federales. Lo que Puerto Rico necesita es una acción del Congreso antes de que se venza el plazo para el pago de la deuda en mayo. Una medida de los legisladores permitiría a la isla evitar un incumplimiento catastrófico que causaría años de litigios y no reembolsaría a los acreedores el total que se les debe.
En total, Puerto Rico debe $72,000 millones, el triste resultado de tomar préstamos de manera irresponsable y del fin de las cláusulas fiscales federales que daban a los inversionistas un incentivo para hacer negocios en la isla. Por razones técnicas, la reestructuración solo abarcaría $49,000 millones de esa suma, pero incluso esa cifra es demasiado alta para Puerto Rico. El gasto estatal típico, según testimonios en el Congreso, requiere un 5 por ciento de los ingresos fiscales sobre pagos de interés y principal a los bonistas. Pero en este momento, ese tipo de deuda está devorando el 36 por ciento de los ingresos fiscales de Puerto Rico.
Eso es insostenible, por mucho que los puertorriqueños se aprieten el cinturón. La crisis ya ha causado numerosos despidos en el gobierno y en el sector privado, y ha reducido el producto interno bruto de la isla, el ingreso personal y la actividad comercial. Los maestros que siguen empleados no han visto un aumento en el salario básico de $1,750 al mes desde el 2008. El panorama es deprimente.
Y también está el problema del desempleo, que es del 12.2 por ciento, según el Departamento del Trabajo de Estados Unidos. Es preocupante, pero por lo menos está por debajo del 16 por ciento de los últimos años. ¿Cómo ha logrado Puerto Rico reducir el índice de desempleo en medio de una crisis financiera? Gracias a la Florida.
Uno de cada 13 habitantes se fue de la isla entre el 2010 y el 2015, muchos de ellos rumbo a la Florida. De los aproximadamente 300,000 que han emigrado desde el 2012, decenas de miles vinieron al Estado del Sol, donde viven más de 1 millón de puertorriqueños.
Muchos de ellos preferirían regresar, pero no pueden hacerlo hasta que el Congreso busque una salida a la crisis financiera para revivir el crecimiento económico.
Algunos legisladores republicanos se muestran escépticos. Y han señalado un detalle importante: permitir a Puerto Rico una reestructuración financiera podría debilitar la confianza de los inversionistas en los bonos de obligación general emitidos por los 50 estados, lo cual elevaría el costo de los préstamos en el futuro.
Para evitar ese resultado, el Congreso debe planear una reestructuración bajo la Cláusula Territorial de la Constitución creada solo para Puerto Rico, y solo esta vez. A los puertorriqueños no les gustará, pero el acuerdo debe contemplar una junta de supervisión federal que se asegure de que Puerto Rico no vive por encima de sus medios y cumpla con los pagos de la deuda.
No es una solución ideal. Revivirá las quejas de muchos puertorriqueños de que se trata a la isla como una colonia. Lamentablemente, ese es el precio del desastre financiero, y probablemente la única salida de una pesadilla.
Esta historia fue publicada originalmente el 12 de marzo de 2016, 11:34 a. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El Congreso debe ayudar a Puerto Rico."