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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Marco Rubio después de la campaña

AP

El “salvador republicano” —como la revista Time lo llamó en el 2013— no se pudo salvar a sí mismo. El senador Marco Rubio se quedó sin posibilidades claras de ganar la nominación a la presidencia por su partido e hizo lo que tenía que hacer: dejar la contienda.

Hasta el martes, su aspiración había enfrentado muchos obstáculos. Fue una contienda en la que el candidato menos favorito, John Kasich, gobernador de Ohio, logró una victoria decisiva en su estado, y el senador Ted Cruz hizo lo mismo en Texas el Súper Martes. Pero el senador Rubio no consiguió derrotar a Donald Trump en la Florida.

Trump fue declarado ganador de la primaria republicana de la Florida, y Hillary Clinton triunfadora en la primaria demócrata del estado, solo una hora después que los colegios electorales cerraron. El senador Rubio tenía que ganar en el estado. Pero de los 67 condados de la Florida, 66 apoyaron a Trump. Solo Miami-Dade votó por el candidato del estado.

El martes por la noche, Rubio anunció con elegancia el fin de su participación en una agitada contienda presidencial en la que no ha habido mucha elegancia y en la que nada ha sido predecible.

La campaña del senador Rubio por la presidencia ha terminado, pero su futuro como líder no. Aplaudimos sus esfuerzos por vencer a Trump, que hasta ahora ha llevado adelante una campaña abundante en insultos y bravatas.

En su discurso a sus partidarios en Miami, Rubio prometió “buscar formas de pagar algo de la extraordinaria deuda que le debo a este gran país”. Es una misión digna de elogio, y la mejor forma de lograrlo es regresar al trabajo que los floridanos le dieron en el 2010, el trabajo de senador.

Durante la campaña, el senador Rubio perdió más votaciones en el Senado que cualquier otro senador en el 2015. Según GovTrack, no estuvo en el 35 por ciento, 120 de las 339 votaciones, el año pasado. Cabe señalar que entre marzo del 2007 y marzo del 2008, el entonces candidato y senador Barack Obama no asistió al 47 por ciento de las 98 votaciones en el Senado; su oponente, John McCain, perdió el 63 por ciento de 100.

Estas ausencias tienen la justificación de la participación en una campaña electoral. Pero aun así niegan a los electores la representación en Washington a la que tienen derecho. Cuando regrese al Capitolio, el senador Rubio debe concentrarse en la tarea de legislar.

Por ejemplo, el senador sigue bloqueando la confirmación de Mary Barzee Flores, nominada por el presidente Obama para un puesto de magistrado federal en el Sur de la Florida, a pesar de que el propio Rubio la recomendó para el puesto. Pero ha obstaculizado su confirmación al no permitir que el Comité Judicial del Senado la confirme, todo por una devoción a su partido que perjudica a Barzee Flores y a los electores.

Del mismo modo, el senador Rubio impide el nombramiento de la nominada por el presidente Obama como embajadora en México. ¿Por qué? Como subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson tuvo un papel decisivo en la normalización de las relaciones con Cuba, una normalización a la que Rubio se opone. Ahora la está castigando por hacer su trabajo y al mismo tiempo dañando nuestra relación con México.

Rubio puede seguir siendo una persona influyente. Y debe empezar siendo el unificador que prometió ser si llegaba a la Casa Blanca.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de marzo de 2016, 3:46 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Marco Rubio después de la campaña."

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