EN NUESTRA OPINIÓN: El viaje de Obama y los cambios en Cuba
Poco después de que el presidente Barack Obama concluyera su visita a Cuba, el martes pasado, un incidente entre varios manifestantes y la policía reafirmó que las tensiones políticas en la isla están lejos de aliviarse.
Al terminar el partido entre los Rays de Tampa Bay y el equipo nacional de béisbol de Cuba, el joven Yassel Rivero Boni y otros manifestantes interrumpieron una transmisión en vivo de un periodista de ESPN en La Habana, gritando consignas antigubernamentales. Yassel gritó en primer plano: “¡Abajo los Castro!” e inmediatamente agentes de la seguridad cubana lo arrestaron y lo llevaron a una estación de policía. Horas más tarde, Yassel fue liberado. El joven, que en un arresto anterior sufrió una golpiza que le causó la pérdida de la visión en un ojo, dijo a su madre –recientemente llegada a la Florida– que esta vez también les dieron golpes en la estación policial.
El domingo pasado, poco antes de la visita de Obama, las autoridades cubanas reprimieron una manifestación de las Damas de Blanco y otros disidentes. Varias personas fueron arrestadas, para quedar en libertad unas horas después.
Estos episodios reafirman que el régimen cubano mantiene su dinámica represiva, y da pie a las dudas sobre los efectos positivos que pueda tener la normalización de las relaciones con Cuba, anunciada el 17 de diciembre del 2014.
Es cierto que se han producido algunos cambios en la isla, incluso en los métodos coactivos y represivos que el régimen utiliza para conservar el poder.
La eliminación del permiso de salida para viajar al exterior –implementada desde enero del 2013– es uno de esos cambios. El gobierno castrista siempre ha utilizado la emigración como una válvula de escape para reducir las tensiones sociales y políticas, y esta concesión de los viajes hay que verla bajo esa óptica. De todos modos, el fin del oneroso trámite de solicitar la salida del país era una medida que los cubanos han ansiado desde hace décadas.
Otro cambio: las largas condenas de prisión con las que el régimen castigó a sus adversarios políticos –y a mucha gente inocente– desde los inicios de la revolución hoy son raras. Las Damas de Blanco y otros opositores son arrestados semanalmente, sufren atropellos y en no pocas ocasiones maltratos físicos, pero quedan en libertad al cabo de unas horas o unos días de detención.
En Cuba, cualquier cambio es precario; se mantiene sobre arenas movedizas. Conociendo la historia del régimen castrista, hay que pensar que los cambios no se deben a una comprensión del fracaso de ciertos métodos, sino que responden a una actitud oportunista. Hay que pensar que son concesiones que no mellan la seguridad del régimen mientras sirven a la dictadura para exhibir en el exterior un rostro más amable.
El discurso de Obama en La Habana puso de manifiesto las bondades de la democracia, pero en la cúpula del poder en Cuba no se ven señales de una conversión. Los arrestos de los manifestantes y los métodos brutales de la policía son una prueba de que los cambios se han quedado cortos, de que aún falta mucho para lograr los avances democráticos que Obama espera y que el pueblo anhela.
Esta historia fue publicada originalmente el 26 de marzo de 2016, 0:15 a. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El viaje de Obama y los cambios en Cuba."