EN NUESTRA OPINIÓN: Florida: Una reforma en la salud mental
El tratamiento que se da en la Florida a los enfermos mentales y a los adictos a las drogas verá un cambio histórico gracias a leyes que la Legislatura del estado aprobó este año, con un impulso enorme de la delegación de Miami-Dade.
“Diría que estos son los cambios más considerables a la forma en que tratamos a los que sufren enfermedades mentales y adicción a las drogas desde que se aprobó la Ley Baker, hace 45 años”, comentó a la Junta Editorial Steve Leifman, juez adjunto de Miami-Dade y defensor desde hace tiempo de encontrar una solución a este problema crítico.
En un año en que la Legislatura y el gobernador Rick Scott aprobaron muchas leyes de positivo impacto social, también se les debe elogiar por tres leyes que requerirán un frente unido del sistema de justicia penal, los cuerpos del orden, los profesionales de la salud y otros sectores para dar un tratamiento apropiado a los drogadictos y a los enfermos mentales. Durante demasiado tiempo, las cárceles y las prisiones de la Florida han sido los “centros de tratamiento” de primera línea, totalmente inapropiados para la rehabilitación.
Ahora, en unos pocos meses, los afectados por problemas mentales y de adicción que violan la ley debido a su enfermedad, encontrarán un sistema más humanitario. Un nuevo enfoque apodado “no por la puerta equivocada” los guiará a la rehabilitación o al tratamiento psiquiátrico, en vez de dejarlos en un limbo tras las rejas o de ponerlos de vuelta en la calle sin la ayuda de servicios sociales, lo que sucede frecuentemente con los desamparados.
Al nivel humano, esto significa que los familiares pueden estar seguros de que la persona afectada está recibiendo ayuda, y que no la están reciclando a través del sistema, o que está en peligro de una confrontación mortal con la policía.
El senador estatal René García, republicano por Hialeah, presidente de la comisión de presupuesto de salud por los dos años pasados y patrocinador de algunos cambios, señaló que el objetivo de las nuevas leyes es simple. “El efecto es facilitar a las familias moverse en el sistema”, dijo a los reporteros.
Legisladores como García no se limitaron a elogiar los cambios, sino que se aseguraron de que haya fondos para las nuevas medidas.
El presupuesto de este año comprende unos $65 millones en nuevos gastos para programas de salud mental y consumo de drogas. Pero hay que recordar que una investigación reciente del Tampa Bay Times/Sarasota Herald-Tribune reveló que el estado había sacado $100 millones en los últimos años del mismo fondo a donde llega este dinero nuevo. “El dinero se está reponiendo”, dijo el juez Leifman. Aun así es un paso gigantesco en la dirección correcta.
En general, el presupuesto para abuso de drogas y servicios de salud mental del estado ha aumentado de $943 millones a $1,100 millones desde que el gobernador Scott ocupó su cargo. Aún no es suficiente, pero es un uso mucho más eficiente del dinero de los contribuyentes para dar esos pasos importantes hacia el cambio.
La estructura de la reforma se basa en tres leyes nuevas que enfocan el problema desde tres ángulos distintos: además de los programas de “no por la puerta equivocada”, la Legislatura también amplió las opciones para los tribunales de dar tratamiento a los enfermos mentales y votó a favor de permitir que las enfermeras psiquiátricas receten ciertos medicamentos, resolviendo de esa manera una escasez nacional de psiquiatras.
Los hospitales de salud mental de la Florida, que no tienen suficiente personal ni suficientes fondos, recibirán hasta 160 trabajadores, un componente importante de la reforma del sistema.
Estas y otras mejoras pueden reconstruir el sistema de salud mental del estado. Los legisladores deben seguir por ese buen camino.
Esta historia fue publicada originalmente el 29 de marzo de 2016, 2:34 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Florida: Una reforma en la salud mental."