Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Trump revela falta de preparación política

En esta foto del 12 de marzo de 2016, el candidato presidencial republicano, el empresario Donald Trump habla en Vandalia, Ohio.
En esta foto del 12 de marzo de 2016, el candidato presidencial republicano, el empresario Donald Trump habla en Vandalia, Ohio. AP

Las bravatas de Donald Trump y su falta de preparación para la presidencia se destacaron la semana pasada. Su absurdo comentario sobre las mujeres y el aborto es revelador de su postura ante temas cruciales.

Trump recibió golpes de todas partes por decir que las mujeres que se hacen un aborto si el procedimiento es ilegal deberían recibir “cierta forma de castigo”. Después se batió en retirada cuando tanto partidarios como opositores del aborto rechazaron sus palabras con enojo.

El disparate reveló la ignorancia del candidato sobre temas importantes. Y la rapidez con que dio marcha atrás —notable en alguien que nunca pide disculpas y afirma que no cede ante la “corrección política”— expuso su falta de convicción. Su versión corregida dijo que los médicos que hacen abortos ilegales deben ser castigados, pero la pregunta original era clara, como también su respuesta: castiguen a las mujeres.

Chris Matthews, presentador de MSNBC, le preguntó a Trump cómo impondría su propuesta restricción a los abortos. El candidato no estaba preparado para responder porque al parecer no consideró las consecuencias de sus opiniones. Como de costumbre.

Los partidarios del aborto vincularon sus comentarios con la misoginia que le atribuyen. Las encuestas muestran constantemente que muchas mujeres no votarán por él. Del otro lado, los opositores del aborto entienden que las mujeres que se someten al procedimiento ya quedan traumatizadas. Los opositores quieren salvar a los bebés, no castigar a las mujeres.

Trump trató de evitar las críticas comparando su opinión sobre el aborto con la de Ronald Reagan, pero esa estrategia solo demostró que el candidato no había estudiado la evolución política del ex presidente. “La indicación de Trump de que ha ‘evolucionado’ igual que Reagan sugiere que en realidad no conoce la historia de la decisión de Reagan sobre la ley”, dijo PolitiFact.

Rivales republicanos de todas las tendencias, como el ex gobernador de la Florida Jeb Bush y el senador Ted Cruz, han señalado desde hace meses que Trump no conoce bien los temas ni es un verdadero conservador. Ahora que está bajo escrutinio, esas debilidades parecen más evidentes.

Cuando le preguntaron hace unos días qué clase de jueces escogería para el Tribunal Supremo, respondió: “Probablemente nombraría a personas que examinen muy seriamente el desastre de los correos electrónicos [de Hillary Clinton] porque es una actividad criminal”.

No importa lo que uno piense sobre la controversia de los correos electrónicos de Hillary. La respuesta de Trump revela una ignorancia del funcionamiento del Tribunal Supremo. El alto tribunal no investiga casos políticos como ese, y es revelador que Trump no lo entienda. A menos, por supuesto, que sus palabras oculten una astucia extraordinaria. Después de todo, el candidato domina la retórica apropiada para exaltar a las muchedumbres.

De cualquier forma, Trump es un demagogo, un oportunista que aprovecha la ira legítima del público por la disfunción política en Estados Unidos. Lo que necesitan los votantes es alguien que pueda resolver el problema, no un candidato que no ofrece soluciones prácticas. Si Trump no sabe cómo funciona el gobierno, no podrá arreglarlo.

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