EN NUESTRA OPINIÓN: Un policía ejemplar dice adiós a Miami
Antes de aceptar el trabajo de jefe de policía en Ferguson, Missouri, la semana pasada, el mayor de la policía de Miami Delrish Moss —que nació en Overtown— repitió la historia de cómo se convirtió en policía debido una mala experiencia con un agente blanco.
Sucedió después de los motines de Miami en 1980 por la muerte de Arthur McDuffie, un vendedor de seguros negro que murió golpeado por policías blancos de Miami-Dade. El mayor Moss cuenta que iba caminando de su trabajo a su casa cuando agentes de la policía de Miami lo detuvieron en la calle. Uno lo empujó contra una pared y lo registraron —sin razón alguna— y luego le dirigieron un epíteto racial antes de irse rápidamente.
“Me sentí avergonzado y asustado”, dijo el mayor Moss al Miami Herald. “Decidí que debía ser policía para enseñar a esa gente cómo tratar a las personas. También tuve la esperanza de llegar a ser su jefe y despedir al tipo”.
Ahora el mayor Moss, a los 51 años de edad, cierra su carrera de 32 años en la policía de Miami, y pasa al puesto de jefe en una ciudad con tantas tensiones raciales como Miami a principios de la década de 1980, cuando el mayor Moss entró en el departamento. Los motines por la muerte de McDuffie forzaron a la policía de Miami —y a otros departamentos locales— a transformarse, lo cual, a lo largo de varias décadas, han hecho con diversos grados de éxito.
Ferguson aún se recupera de la violencia que estalló por la muerte en el 2014 de un joven afroamericano de 18 años, Michael Brown, a manos de un policía blanco, y la ciudad necesita hacer lo mismo que Miami. El mayor Moss, un agente excepcional, es sin la menor duda la persona indicada para dirigir el departamento en Ferguson.
Asignado a trabajar con la comunidad y con los medios, el mayor Moss dio muchas explicaciones sobre las acciones del departamento de policía de Miami a lo largo de su carrera, y lo hizo con distinción.
Cuando varios policías de Miami mataron en acciones cuestionables a jóvenes negros, lo cual dio lugar a una investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos, el mayor Moss, como rostro público del departamento, tuvo que responder preguntas de los medios y de su propia comunidad. Siempre lo hizo con compasión, con calma y con clase.
En la saga de varios meses del caso de Elián González, en el 2000, con frecuencia apareció en la televisión nacional respondiendo preguntas sobre seguridad.
En el 2005, cuando Arthur Teele Jr., comisionado de Miami, se suicidó en el vestíbulo del viejo edificio del Herald, el mayor Moss guió la enorme cobertura de los medios.
También ha tenido que hacer comentarios en numerosos casos de asesinato, ataques contra agentes de policía, violadores en serie y niños abandonados.
En lugares donde se había cometido un crimen, hablaba con los niños. Consolaba a las víctimas y a los familiares; los calmaba y los asistía para que recibieran ayuda.
Los medios locales lo adoran. Siempre ha estado dispuesto a dar explicaciones. Nunca trató a los periodistas como si fueran una molestia.
Ferguson, una ciudad donde el cuerpo de policía tiene una relación difícil con la mayoría afroamericana, necesita desesperadamente la mediación del mayor Moss.
Para Miami, la partida del agente de la ley más conocido deja un vacío en las relaciones con la comunidad. El jefe del mayor Moss, Rodolfo Llanes, debe aumentar su visibilidad.
Le damos las gracias al mayor Moss y le deseamos mucha suerte en Ferguson.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de abril de 2016, 0:41 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Un policía ejemplar dice adiós a Miami."