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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Más protección para los medios

El secretario de Justicia de EEUU, Eric Holder.
El secretario de Justicia de EEUU, Eric Holder. AP

El Departamento de Justicia dio dos pasos sabios esta semana para fortalece la protección a los medios noticiosos, bajo una nueva visión del gobierno de Obama sobre los derechos de los reporteros a hacer su trabajo sin temor a la acusación del gobierno.

Mientras se prepara para dejar su puesto, el secretario de Justicia, Eric Holder, eliminó una laguna en las regulaciones del departamento que facilitaban a los fiscales citar judicialmente a los periodistas. Al mismo tiempo, un fiscal federal abandonó su intento de obligar a un reportero del New York Times a dar testimonio en un juicio sobre filtraciones del gobierno.

Esta decisión es marca el final de una contienda de siete años por el gobierno federal para obligar a James Risen, del New York Times, a identificar una fuente confidencial. Risen aclaró que estaba dispuesto a ir a la cárcel antes de revelar sus fuentes, que no nombró, para su libro State of War, que describe los esfuerzos de Estados Unidos por eliminar el programa nuclear de Irán.

El proceso de Risen opacó el enjuiciamiento actual de un funcionario del gobierno por la presunta filtración debido a sus posibles consecuencias graves para el ejercicio del periodismo. Muchos reporteros vieron la acusación contra Risen como una medida de hasta qué punto el gobierno está dispuesto a obligarlos a convertirse en instrumentos de la fiscalía en casos de revelación de secretos del gobierno.

Obligar a Risen a identificar sus fuentes iría en contra de la Primera Enmienda. Sin la libertad de informar sobre actividades gubernamentales “secretas”, los norteamericanos no se habrían enterado de las mayores controversias y abusos de los últimos 13 años: drones, torturas, prisiones secretas en Guantánamo, Irak y otras partes, y mucho más.

El cambio de postura en el caso de Risen es satisfactorio. Pero simplemente reflejan actitudes y decisiones del gobierno que se pueden cambiar de la noche a la mañana, o cuando cambia el gobierno. Lo que realmente hace falta para aumentar la protección a los medios noticiosos es un cambio en las leyes federales para declarar que no se obligará a los reporteros a identificar sus fuentes confidenciales, en otras palabras, una acción del Congreso.

El Distrito de Columbia y todos los estados menos Wyoming ya ofrecen esa clase de protección a los reporteros. Una solución razonable en la ley federal que cree un equilibrio entre la libertad de divulgar informaciones importantes y la seguridad nacional es esencial si los gobiernos futuros —o este en sus dos últimos años— deciden apuntar a los reporteros y la filtración de noticias. Idealmente, también examinaría el espinoso asunto de quién es un periodista.

Los esfuerzos por promulgar dicha ley se han estancado, pero el Congreso número 114 debe intentarlo de nuevo. Sin esa ley, la validez de la Primera Enmienda descansa en la buena voluntad de los funcionarios del gobierno.

En una democracia, eso no es suficiente.

Esta historia fue publicada originalmente el 18 de enero de 2015, 8:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Más protección para los medios."

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