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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Una jueza en el banquillo

Jacqueline Schwartz
Jacqueline Schwartz El Nuevo Herald

La jueza del condado Miami-Dade Jacqueline Schwartz tiene que tomar algunas decisiones, aun antes de que la Comisión de Calificaciones Judiciales y la Corte Suprema de la Florida tomen las suyas. Sus problemas personales entorpecen su actividad profesional. Si no puede superarlas para asegurar a la comunidad que la eligió que ella puede mostrar la conducta y el juicio razonable que su trabajo exige, entonces debe dejar el cargo.

En un mundo donde la mayoría merece una segunda oportunidad, no está claro si la jueza Schwartz debe recibir una tercera.

El martes, la Corte Suprema del estado suspendió a Schwartz. Tiene hasta el 9 de mayo para responder. El juez principal del 11º Circuito Judicial ya la había quitado del puesto hace tres semanas, después que en la sala del tribunal parecía estar en estado de embriaguez. Su abogado dice que tuvo una reacción a medicinas recetadas. Está con licencia médica con sueldo.

Pero 10 días antes, Schwartz tuvo un problema en un restaurante griego en Miami, donde increpó a un camarero que no le volvió a llenar su copa de vino. Armó tanto alboroto que alguien llamó a la policía, y la jueza llamó “cerdos” a los agentes. Schwartz reportó el incidente a la Comisión de Calificaciones Judiciales, diciendo que no había hecho nada malo.

Schwartz es una jueza, pero eso no quiere decir que no tenga problemas como el resto de nosotros.

Pero la forma en que aborda esos problemas es otra cosa. Sus problemas particulares y cómo se manifiesta ante ellos no tienen cabida en un tribunal.

Antes de sus problemas actuales, la jueza Schwartz había sido acusada de ser condescendiente y autoritaria con abogados, acusados y otras personas en el tribunal.

En el 2014, se enfrentó a dos oponentes meritorios en su campaña por la reelección.

Muchos lectores se preguntarán por qué el Nuevo Herald recomendó a la jueza Schwartz?

Lo hicimos, pero con renuencia. A pesar de todos los rumores sobre su conducta en el tribunal, nadie dio detalles que se podían publicar; por lo tanto, no podíamos confiar en esa información para decidir nuestra recomendación.

Ahora bien, meses más tarde Schwartz exigió con palabrotas al dueño de un establecimiento que quitara un cartel político de uno de sus oponentes en el estacionamiento del local.

En ese momento iba a segunda vuelta, y el Nuevo Herald retiró su recomendación. Por esa conducta inapropiada, la Corte Suprema de la Florida recomendó una suspensión de 30 días y una multa de $10,000.

Es cierto que no estaba trabajando cuando se encontraba en ese establecimiento ni el restaurante griego. Pero se pasó cuando, como dijeron los investigadores, le gritó palabrotas al camarero que no quiso servirle otra copa de vino y le dijo que no sabía quién era ella. Eso fue un uso indebido de su condición de jueza.

Mientras la Comisión de Calificaciones Judiciales continúa su investigación del caso de Schwartz, la jueza también debe decidir si su comportamiento observa el Código de Conducta Judicial, que advierte: “Un juez debe respetar y acatar la ley, y actuará en todo momento de una manera que promueva la confianza del público en la integridad y la imparcialidad de la judicatura”. Después de dos suspensiones en su carrera de 13 años, no estamos convencidos de que no vuelva a sufrir una tercera.

Esta historia fue publicada originalmente el 21 de abril de 2016, 1:14 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Una jueza en el banquillo."

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