EN NUESTRA OPINIÓN: Apagones y crisis en Venezuela
El gobierno venezolano anunció que desde este lunes habrá cortes del servicio eléctrico de cuatro horas al día, durante 40 días, en los diez estados de más población y con más industrias.
El ministro de Energía Eléctrica, Luis Motta, explicó que la medida se toma para preservar el agua que queda en el embalse de la central hidroeléctrica El Guri, afectado por una fuerte sequía que se ha agravado con el fenómeno climático conocido como El Niño.
Esperemos que después de esos 40 días de molestias, se haga de nuevo la luz. Aunque en realidad no hay garantías.
El presidente Nicolás Maduro anunció el miércoles pasado que el racionamiento de la electricidad se iba a poner en marcha en los diez estados –incluida la capital– debido a que la población no había ahorrado electricidad en sus viviendas. No han hecho conciencia de ahorrar energía, dijo.
Pero el problema es que esta medida que implementa apagones a la mayor parte de las viviendas forma parte de un plan especial de ahorro de energía. En el marco de ese plan, el gobierno ha reducido la jornada laboral de los empleados públicos en un 40%.
También está exigiendo a grandes consumidores de energía eléctrica, como los hoteles y los centros comerciales, que generen la electricidad que necesitan con plantas propias.
Es cierto que hay una sequía pavorosa en Venezuela y que el fenómeno afecta el funcionamiento de las hidroeléctricas que abastecen a gran parte de la red eléctrica nacional.
Lo que no se entiende es que el país con las mayores reservas petroleras del mundo sufra cortes del servicio eléctrico, que agravan las penurias cotidianas de la crisis económica que sacude al país. Esta medida demuestra la ausencia de una política económica prudente y acertada.
Muchos analistas advierten que los apagones afectarán la productividad en un país que sufre una recesión y la inflación más alta en todo el mundo, lo cual empeorará aún más la situación.
Una nueva medida de la magnitud de la crisis la da la reciente noticia de que el consorcio Polar, la mayor empresa de alimentos de Venezuela, anunció que a partir del 29 de abril dejará de producir cerveza, debido a la falta de materia prima importada. ¿Y por qué Polar, que elabora el 80 por ciento de la cerveza que se consume en el país, no consigue la materia prima? Pues porque el régimen de Nicolás Maduro no le asigna divisas para pagar a los suministradores en el extranjero.
Maduro cree que sus disparates se convertirán por milagro en medidas que salvarán a la precaria economía nacional. Pero en un país asediado por la inflación, el racionamiento, la crisis económica y el malestar político, y ahora los cortes de la electricidad, el mandatario no debería tardar en darse cuenta de que sus planes económicos son un desastre. En realidad, sus planes adolecen de un enorme apagón de ideas inteligentes.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de abril de 2016, 2:43 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Apagones y crisis en Venezuela."