EN NUESTRA OPINIÓN: Venezuela ante el referendo revocatorio
Este domingo, los venezolanos habrían preferido ignorar la celebración del Día Internacional de los Trabajadores el 1 de mayo y haber tenido más que poner en la mesa.
El fallido gobierno del presidente Nicolás Maduro cayó aún más bajo hace poco cuando ordenó a los empleados del sector público trabajar dos días a la semana, con el propósito de ahorrar electricidad en las oficinas del gobierno. El régimen dice que las interrupciones del fluido eléctrico se deben al bajo nivel del agua en las represas de las hidroeléctricas. Eso es cierto, pero no prever el cambio meteorológico revela un fracaso administrativo.
¿Cómo es posible que un país que tiene las mayores reservas petroleras del mundo se quede sin energía? La respuesta es que Maduro y su difunto mentor y predecesor en el cargo, Hugo Chávez, arruinaron al país. No ordenaron el necesario mantenimiento en el vasto aparato de la empresa petrolera estatal porque estaban repartiendo dinero en todo el mundo para comprar influencia política. Y convirtieron a la petrolera estatal, PDVSA, en un pozo de corrupción a gran escala.
Despidieron a los profesionales que convirtieron a la empresa en un modelo de eficiencia de producción en todo el mundo y los sustituyeron con miembros del partido gobernante, cuya lealtad política se consideró más importante que sus conocimientos técnicos. El gobierno se ha negado a usar crudo para generar electricidad, pero tampoco ha construido plantas que usen otras tecnologías.
El resultado es la crisis actual. El motor que impulsaba a la economía venezolana se está parando. El miércoles, la refinería de petróleo de Paraguaná estaba funcionando a media capacidad, produciendo unos 360,000 barriles al día en vez de 645,000.
En otra señal de la rapidez con que avanza la crisis, la semana pasada el presidente de la Asamblea Nacional controlada por la oposición, Henry Ramos Allup, dijo que los legisladores eran las últimas víctimas de la crisis. “No hay dinero para pagar los salarios de este mes” ni a los legisladores ni al personal, señaló.
Para Maduro y sus seguidores, ha llegado la hora del pánico. Declarar una semana laboral absurdamente corta es una admisión del fracaso. Y no hará gran cosa para que el gobierno tenga un respiro.
Los últimos sucesos han indignado a los opositores. El miércoles, tras el anuncio del gobierno, hubo protestas y saqueos esporádicos. Advirtiendo la indignación del público, el Consejo Nacional Electoral por fin aprobó los documentos necesarios para empezar a recoger firmas para un referendo revocatorio contra Maduro, casi dos meses después que la oposición lo solicitó.
Esta podría ser una salida para la crisis de Venezuela. Los venezolanos acudieron en masa a los sitios de recogida de firmas. Pero el gobierno no cederá tan fácilmente. Si levanta obstáculos para prolongar el proceso del referendo hasta el año próximo, el vicepresidente quedaría en el poder hasta el 2019 si el referendo tiene éxito.
Y lo más probable es que lo tenga. Los venezolanos están hartos. Una encuestadora indicó hace unos días que el 86 por ciento de los venezolanos ve negativamente la situación nacional, y el 69.7 por ciento dice que la escasez de productos de consumo es el problema principal.
La Organización de Estados Americanos y otras agencias internacionales a favor de la democracia deben insistir en que el referendo se lleve a cabo sin dilaciones. Es la últimoa oportunidad de Venezuela para evitar un desastre.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de mayo de 2016, 1:42 a. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Venezuela ante el referendo revocatorio."