EN NUESTRA OPINIÓN: Una medida para proteger al consumidor
La oficina de protección a los consumidores que surgió de los escombros del derrumbe de Wall Street dio un gran paso adelante el jueves pasado en el cumplimiento de su deber.
Propuso reglas para restaurar los derechos de los clientes a presentar demandas colectivas contra firmas financieras por prácticas engañosas en cuentas bancarias, tarjetas de crédito y préstamos.
Es un paso necesario para proteger a los clientes frente a los colosos financieros.
Hasta ahora, los clientes de los bancos norteamericanos habían cedido su derecho de demandar al banco en los tribunales, muchas veces sin tener conciencia de ello.
En la letra pequeña de los convenios de tarjetas de crédito, cuentas de banco y pólizas de seguro están las cláusulas de arbitraje obligatorias.
Las cláusulas indican generalmente que cualquier discrepancia del cliente con un banco debe llevarse a un mediador externo en vez de ir a los tribunales. El principal organismo regulador de las finanzas del país quiere poner coto a eso.
La Oficina para la Protección Financiera del Consumidor propuso el jueves una regulación que prohibiría las cláusulas de arbitraje, que afectaría a toda la industria financiera y a los cientos de millones de cuentas bancarias, tarjetas de crédito y otros servicios financieros que los norteamericanos usan.
Los defensores de los consumidores dicen que esos mediadores muchas veces no son imparciales y fallan a favor de las corporaciones. No hace falta decir que los consumidores que se sienten estafados tienen poca protección.
Estas son las regulaciones más radicales que la Oficina para la Protección Financiera del Consumidor ha emitido en sus seis años de existencia, y ya era hora. Un estudio ordenado por el Congreso y divulgado el año pasado, halló que 15 de las 20 mayores compañías de tarjetas de crédito y la mitad de los bancos grandes tenían esas cláusulas de arbitraje obligatorias, como casi todas las tarjetas de débito prepagadas y los préstamos de día de pago.
El estudio también encontró que tres cuartas partes de los norteamericanos no sabían que habían aceptado el arbitraje. El análisis sugirió que el arbitraje es una forma más eficiente de manejar las reclamaciones menores de clientes individuales; las nuevas reglas no cubren esos casos. Pero la oficina dice que la posibilidad de demandas colectivas detendrán las prácticas injustas de las instituciones financieras que afectan a muchos clientes.
El público tiene 90 días para hacer comentarios sobre la regulación. Si se adopta, entraría en vigor el año próximo.
El sector financiero, por supuesto, advierte que estas regulaciones aumentarán los costos para todos los clientes. Esa alarma sería más creíble si los bancos no estuvieran utilizando ya todo tipo de cuotas y cargos para obtener ganancias estratosféricas.
Los bancos también dicen que los mayores ganadores serán los abogados, que presentarán demandas frívolas.
Es una preocupación legítima, pero si hace falta una demanda colectiva para detener una práctica que afecta a miles y miles de clientes, ese es un precio que habría que pagar.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de mayo de 2016, 7:16 a. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Una medida para proteger al consumidor."