EN NUESTRA OPINIÓN: Un error con la pena de muerte
En una valiente y elocuente decisión esta semana, el juez de circuito de Miami-Dade Milton Hirsch declaró que la nueva ley de la Florida sobre la pena de muerte es inconstitucional. Es el primer juez del estado que hace eso después que la Legislatura tuvo que reformar el sistema de pena capital del estado en marzo, en respuesta a una decisión del Tribunal Supremo de descartar la vieja ley.
El problema es que la Legislatura se equivocó.
Era evidente al leer los detalles del caso Hurst v. Florida que el Tribunal Supremo pensó que se requiere un veredicto unánime para imponer la pena de muerte. Aun así, la Legislatura no siguió este principio al elaborar una versión revisada.
En Hurst v. Florida, la corte halló en enero que la vieja ley de la Florida violaba la Sexta Enmienda porque los jueces, no los jurados, eran los encargados de tomar la decisión final al imponer la pena de muerte. En una decisión de 8-1, el tribunal dijo que los jurados deben tener la palabra final.
Aunque no requiere unanimidad explícitamente, sí apuntaba firmemente en esa dirección. Así es como casi todos los estados lidian con el asunto, y es la forma más segura de elaborar una ley justa y viable sobre la pena de muerte que pueda sobrevivir un desafío en los tribunales.
Pero en vez de eso, la Legislatura presentó una revisión que solo requiere un veredicto de 10-2 para imponer la pena capital. Este requerimiento puede ser rechazado cuando caiga bajo la revisión federal.
Sin embargo, lo que impresiona de la decisión del juez Hirsch es que no solo confía en el requerimiento federal, sino más bien en el derecho común y en la ley constitucional de la Florida, es decir, en el sentido común.
En una decisión de 18 páginas donde se cita a todo el mundo, desde Churchill hasta Blackstone, el juez Hirsch dijo que el principio de la unanimidad es una piedra angular de la jurisprudencia angloamericana. El público puede apoyar un veredicto basado en la noción de que el jurado ha hablado, pero no en los casos en que “lo más que se puede decir es que algunos jurados han hablado”.
No es una cuestión de aritmética, dijo el juez, sino de ley constitucional y justicia. El jurado, señaló, es la conciencia colectiva de la comunidad. “El veredicto es el pronunciamiento del jurado, no 12 pronunciamientos separados, sino un pronunciamiento colectivo”.
No tiene sentido, como se señaló varias veces durante el debate legislativo en Tallahassee, que deba haber unanimidad en el veredicto, pero no en la imposición de la pena de muerte. O como expresó el juez Hirsch en forma sucinta:
“No le quitaremos la libertad a ningún floridano con un veredicto que no sea unánime, aunque la libertad quitada hoy se puede restaurar mañana. Pero nos atrevemos a quitarle la vida a un floridano con un veredicto que no es unánime. La vida quitada hoy no se puede restaurar jamás”.
Esto es muy importante en la Florida, que tiene un historial de 23 exoneraciones de la pena de muerte, más que cualquier otro estado de la Unión. Si el proceso de la pena capital en este estado tiene tantos fallos, si ha cometido tantos errores horribles, ¿por qué los legisladores facilitan la imposición del castigo supremo omitiendo el requerimiento de que todos los integrantes del jurado deben estar de acuerdo? ¿Cuál es el propósito de facilitar esa imposición? ¿Quién se beneficia y quién pierde?
No requerir la unanimidad ha garantizado que la pena de muerte en la Florida sea el blanco de apelaciones y litigios en los próximos años. Mientras más pronto la Legislatura corrija ese error y acepte el principio judicial de la unanimidad, mejor estará el sistema de justicia penal del estado.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de mayo de 2016, 4:35 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Un error con la pena de muerte."