Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Una propuesta para la Pequeña Habana

La imagen tradicional de una parte de La Pequeña Habana
La imagen tradicional de una parte de La Pequeña Habana el Nuevo Herald

Un gran cambio en la parte este de la Pequeña Habana podría ser una posibilidad en un futuro cercano.

Este jueves, se presentará ante la Comisión de Miami una propuesta de zonificación que abarca una zona del viejo barrio miamense entre las calles 2 y 6 del SW y las avenidas 4 y 11. La propuesta consiste en alterar el plan maestro de desarrollo urbano conocido como Miami 21 para permitir construir edificios de un máximo de cinco pisos y 65 unidades por acre. Miami 21 permite construir edificios de tres pisos y 36 unidades por acre.

Muchos inmuebles del área están depauperados, pero la zona es atractiva para los inversionistas por su ubicación cerca del downtown de Miami, Brickell y las autopistas. Es una zona con gran potencial de desarrollo. Sin embargo, los partidarios del cambio de zonificación alegan que con la cantidad de apartamentos que el código actual permite construir, habría poco interés en invertir en edificios nuevos ya que los alquileres no darían margen de ganancia.

Lo cierto es que en el área hay terrenos vacíos y edificios viejos en malas condiciones. La zona necesita un remozamiento. Y en una economía de libre mercado como la nuestra, los dueños de inmuebles deben tener la posibilidad de mejorar sus propiedades e incrementar sus ganancias.

Pero los que se oponen al cambio de zonificación argumentan que los residentes más pobres serían desplazados por el desarrollo. Señalan que la mayoría de los vecinos del área son inquilinos y personas de bajos ingresos que no podrían enfrentar un aumento en el alquiler. Francisco García, director del Departamento de Planificación municipal, dijo que la gente siempre encuentra a donde ir. Pero si el plan se aprueba, se levantan edificios nuevos y los alquileres suben, ¿adónde irían los desplazados? ¿Y por qué personas que llevan años viviendo en un barrio al que consideran su hogar tienen de pronto que hacer las maletas y buscar vivienda en otra parte?

No será fácil encontrar una solución que favorezca a todo el mundo. Debería dársele un tiempo más al plan Miami 21, a cuya elaboración se dedicaron muchos estudios, para ver si produce los resultados esperados. Pero es cierto que el este de la Pequeña Habana necesita un mejoramiento, y los propietarios y los inversionistas desean construcciones más rentables.

Si el cambio se aprueba, los funcionarios deberán buscar la forma de minimizar el impacto entre los vecinos del barrio, protegiendo los alquileres de las unidades ya existentes y dando una ayuda a las personas que tendrán que mudarse en el caso de los edificios que serían derribados. Un gran cambio en el paisaje urbano de la Pequeña Habana podría asomarse pronto en los planos arquitectónicos, pero el progreso no debe perjudicar a los residentes.

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