Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: ¿Armas en las universidades?

La policia de Tallahassee examina el cuerpo del pistolero abatido el pasado 20de noviembre durante un tiroteo en el campus de FSU.
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La policia de Tallahassee examina el cuerpo del pistolero abatido el pasado 20de noviembre durante un tiroteo en el campus de FSU. . AP

Una explosiva propuesta retumba en la Cámara de Representantes de la Florida, donde ya recibió el visto bueno de la Subcomisión de Justicia Criminal. Se trata de permitir las armas de fuego en las universidades, una idea que ha presentado el representante Greg Steube, republicano de Sarasota, para considerarla este año.

La idea cobró fuerza después del tiroteo ocurrido el pasado noviembre en la Universidad Estatal de la Florida (FSU), en Tallahassee, cuando un hombre hirió a dos estudiantes y a un empleado de la biblioteca universitaria antes de ser abatido por la policía del recinto. Steube lleva tres años presentando la propuesta para permitir que las personas con licencia para portar armas las puedan llevar a las universidades en el estado. El año pasado, había presentado la medida un día antes del tiroteo en FSU.

El representante afirmó: “La seguridad en las escuelas siempre ha sido un asunto de gran importancia para mí”. Su propósito –y el de los que comparten sus ideas– es que las personas autorizadas a llevar armas ocultas encima puedan entrar con ellas en los recintos universitarios. De esa manera, dicen que podrían impedir una matanza al hacer uso de sus armas contra un agresor.

Sin embargo, en el tiroteo en FSU el pasado noviembre, la policía de la universidad intervino con rapidez y eficacia. No tiene sentido que con el pretexto de la seguridad, las universidades empiecen a parecerse a salones del Viejo Oeste, y que los estudiantes estén en el aula con el temor de que el profesor o el compañero de al lado pueda estar ocultando una pistola bajo su chaqueta o en su mochila.

En las universidades ya suceden muchos incidentes graves, como peleas entre estudiantes, violaciones, consumo de drogas y alcohol. Permitir las armas en el campus es echar más leña al fuego. Esto no afecta el derecho constitucional que tienen los ciudadanos de tener armas, expresado en la Segunda Enmienda. Pero llevarlas a los centros docentes es otra cosa.

Evitar incidentes como el de FSU del pasado noviembre se puede lograr con más dispositivos tecnológicos de detección y más recursos para la policía y los guardias de seguridad. Las universidades necesitan más libros y computadoras, no armas. Por su propuesta, al representante Steube le damos una nota de F.

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