EN NUESTRA OPINIÓN: Vuelve el Super Bowl a Miami
Hay que felicitar a la delegación del Comité del Super Bowl y al dueño de los Miami Dolphins, Stephen Ross. Gracias a su gestión, el Sur de la Florida será la sede del Super Bowl 54, que se jugará en el renovado estadio de Miami Gardens en febrero del 2020, el año en que la liga cumplirá sus cien años.
Hay que dar las gracias a los dueños de la NFL y al comité dirigido por Rodney Barreto, y también a Larry Csonka, integrante del Salón de la Fama de los Miami Dolphins, quien hizo personalmente la presentación junto con Ross, por traer el partido de vuelta. El dúo dinámico fue a la presentación de 15 minutos con un folleto de 526 páginas.
Al recibir el honor de ser sede del gran partido por undécima vez, el estadio de los Miami Dolphins hace historia por ser el local que más veces ha acogido al campeonato de la NFL.
Faltan cuatro años para el juego, pero los organizadores necesitan cada minuto para prepararse. Tal vez estamos un poco oxidados, ya que no hemos sido sede del Super Bowl en seis años.
Se calcula que el partido atraerá más de $500 millones en desarrollo económico para Miami-Dade y Broward. Funcionarios de turismo en ambos condados tienen todas las razones para sentirse maravillados. En Broward, el partido ya es una gran victoria para la zarina del turismo, Nicki Grossman, que se retira este año y que integró el comité que logró la celebración del evento.
La última vez que fuimos sede del Super Bowl fue en el 2010. Para entonces, la sede de los Dolphins se había convertido en un estadio rechazado por muchos integrantes de la NFL. El mundo entero vio el momento en que perdió el favor de la Liga.
En el medio tiempo del Super Bowl del 2007, cuando el difunto astro de la música Prince entonó su célebre canción Purple Rain, empezó a llover en el estadio sin techo. Un diluvio cayó sobre el heroico Prince, que estuvo fantástico. Pero nuestra imagen de “sol, diversión y arena” sufrió un revés.
Muchos creen que la falta de un techo causó que el Sur de la Florida fuera rechazado por los años siguientes.
Ross quedó en una posición difícil mientras trataba de conseguir la ayuda del condado y del estado —o sea, de los contribuyentes— para renovar el estadio, construido en 1987 con fondos privados por el fundador y ex dueño de los Dolphins, Joe Robbie.
En el 2013, cuando los legisladores de Tallahassee se negaron a darle los fondos para la renovación, Ross se dio por vencido. Usó $500 millones de su bolsillo para las renovaciones del estadio que están en marcha. Cuando estén terminadas, habrá un techo sobre la mayoría de los asientos, las pantallas de video de alta definición y otros elementos.
Los otros 31 dueños de la liga premiaron a Ross por modernizar el viejo estadio. Ross, al igual que Robbie, lo hizo con su dinero, lo cual los contribuyentes deberían aplaudir, y otros dueños de equipos en el Sur de la Florida y en otros lugares deberían observar.
Otra persona que debe de estar encantada con la llegada del Super Bowl es el alcalde de Miami Gardens, Oliver Gilbert. Si lo reeligen este año, estará en el cargo durante el Super Bowl del 2020.
Gilbert dijo hace poco que quiere que se anuncie a toda la nación que el Super Bowl se transmite en vivo desde Miami Gardens, no desde South Beach, “que es lo que mostrarán en la televisión”.
¿Serán los Miami Dolphins uno de los equipos que competirán en el Super Bowl del 2020?
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de mayo de 2016, 2:34 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Vuelve el Super Bowl a Miami."