Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Maduro frente a la crisis

El mandatario venezolano Nicolás Maduro asiste a la toma de posesión del líder boliviano Evo Morales el jueves, en La Paz.
El mandatario venezolano Nicolás Maduro asiste a la toma de posesión del líder boliviano Evo Morales el jueves, en La Paz. AP

El presidente venezolano Nicolás Maduro salió de viaje este mes a mendigar en lugares como Teherán y Moscú, y tratando desesperadamente de que subieran el precio del petróleo para evitar un colapso de la economía de su país. Pero Venezuela siguió derrumbándose:

▪ El precio del crudo bajó más, a $42.44 el barril. Arabia Saudita no escuchó sus súplicas de reducir la producción para estabilizar el mercado. El 95 por ciento de las ganancias en divisas de Venezuela dependen del petróleo. Maduro propuso el miércoles elevar el precio de la gasolina, actualmente de 5 centavos el galón, pero eso no evitará una crisis económica.

▪ Moody’s rebajó la calificación de deuda de la petrolera estatal a Caa3, y también de la compañía Citgo Petroleum en Estados Unidos. Ambas acciones están relacionadas al precio del petróleo y al temor de que Venezuela incumpla los pagos de $11,000 millones de su deuda este año.

▪ En los supermercados hay filas más largas que nunca, mientras escasean artículos como papel higiénico y pasta dental.

▪ El líder opositor Henrique Capriles, que anteriormente estuvo en contra de las manifestaciones, ahora pidió protestas en la calle, una señal de que hasta los moderados están hartos.

Maduro afirma que consiguió una inversión de $20,000 millones de China, país con el que Venezuela tiene una enorme deuda y al que le envía millones de barriles de petróleo. También dijo que había sellado acuerdos con Rusia y Qatar. Pero no dio detalles, lo cual da lugar a la duda.

En síntesis, Maduro ha estado buscando ayuda en los lugares equivocados. China no puede rescatarlo. Ni Vladimir Putin ni el ayatola iraní Ali Khamenei, que tienen sus propios problemas.

La única solución está en ceder. Si Maduro trata de resolver las diferencias con adversarios democráticos como Capriles, el encarcelado líder opositor Leopoldo López y la ex diputada María Corina Machado, quizá podría alejar al país del desastre.

Pero primero debe dejar en libertad a Leopoldo López, y también retractarse de su ridícula acusación contra Machado, de la que afirma que conspiró para asesinarlo.

Con las nuevas manifestaciones de la oposición, Maduro tiene una opción: restaurar la democracia a un país devastado, o condenar a los 30 millones de venezolanos a tiempos peores.

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