EN NUESTRA OPINIÓN: Maduro ante el juicio de la OEA
El cerco se cierra cada vez más sobre el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela.
Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), acaba de activar la Carta Democrática de la agrupación continental para el caso de Venezuela, solicitando que se abra un Consejo Permanente de los Estados miembros. Esta reunión sobre Venezuela tendría lugar entre el 10 y el 20 de junio próximos.
Es la primera vez en la historia de la OEA que se activa la Carta a un país miembro de la organización hemisférica en contra de la voluntad de su gobierno. Almagro ha recurrido al artículo 20 de la Carta, aplicable cuando se considera que hay una “alteración del orden constitucional que afecta gravemente el orden democrático”. Y ese es el peligro que la Secretaría General de la OEA advierte en Venezuela bajo el mandato de Maduro.
En un informe publicado en el sitio web de la organización, Almagro señala que “la crisis institucional de Venezuela demanda cambios inmediatos en las acciones del Poder Ejecutivo”. Si el gobierno de Maduro hace caso omiso de la exigencia de la OEA y no realiza los cambios pedidos, entonces, subraya Almagro, está en “riesgo de caer en forma inmediata en una situación de ilegitimidad”.
El informe de Almagro, que consta de 132 páginas, denuncia los graves problemas humanitarios, económicos, sociales y políticos que sufre Venezuela y que conforman lo que el documento llama una “concurrencia simultánea de múltiples crisis”.
Según el informe, la escasez de medicinas y de equipos médicos es del 80 por ciento.
El índice de pobreza, medido en ingresos, aumentó al 76 por ciento en el 2015 y supera al nivel de pobreza del 58.9 por ciento que había en 1989, cuando se produjo el estallido popular conocido como el Caracazo, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Esa cifra tiene que dar lugar a una pregunta: ¿dónde están las reivindicaciones sociales que han sido la bandera del chavismo desde sus inicios?
El documento de la OEA señala también el clima de represión que impera en el país sudamericano, cuyo gobierno criminaliza las protestas populares, y acosa y encarcela a opositores. Esos métodos, acusa Almagro, son “prácticas propias de un Estado opresor”.
¿Qué pasará ahora? El decisivo paso que ha dado la Secretaría General abre la puerta a un proceso de reuniones, consultas y votaciones en el seno de la organización. Las medidas pueden ser diversas, como resoluciones sobre el caso venezolano y hasta la posible suspensión de Venezuela como integrante de la OEA.
Ahora Maduro levantará de nuevo el espectro de la invasión norteamericana y lanzará bravatas en concentraciones públicas organizadas al efecto. Condenará el intervencionismo de la OEA, a la que acusará de estar al servicio del “imperio”. Pero sus gestos no podrán ocultar la penosa realidad: Venezuela ha sufrido una grave erosión de la democracia –agravada por los estados de emergencia que Maduro decreta–, y esa erosión está acompañada por una crisis económica insoportable.
La activación de la Carta Democrática es una medida de urgencia con la que se intenta lograr un cambio salvador en Venezuela.
Esta historia fue publicada originalmente el 31 de mayo de 2016, 3:42 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Maduro ante el juicio de la OEA."