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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Un llamado de alerta sobre la desigualdad

En Miami, el 5 por ciento de las personas más adineradas gana 10.2 más veces que el 20 por ciento más pobre como promedio, según el estudio de Brookings.
En Miami, el 5 por ciento de las personas más adineradas gana 10.2 más veces que el 20 por ciento más pobre como promedio, según el estudio de Brookings. BLOOMBERG PHOTOS

Un informe reciente del Centro Metropolitano de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) indica que la desigualdad que separa a ricos y pobres en Miami-Dade va en aumento.

Según el informe, el cinco por ciento más rico de la población de Miami-Dade gana 40 dólares por cada dólar que gana el 20 por ciento más pobre.

Y el ingreso promedio se ha reducido en un 13 por ciento desde el año 2000.

La recuperación de la economía ha beneficiado desproporcionadamente a una minoría integrada por los más acaudalados, mientras muchos han visto reducirse su poder adquisitivo.

Lo que ha sucedido, según el informe de FIU, es que el índice de empleos en Miami-Dade ha aumentado, pero muchos empleos bien pagados que había antes de la recesión han desaparecido. Se los llevó la tormenta del desastre económico del 2008. Y ahora se ha creado un gran número de puestos de trabajo, es cierto, pero muchos pagan salarios exiguos.

El informe indica que a los pobres les resulta muy difícil escapar de su situación económica.

Miami-Dade tiene peculiaridades que inciden en el panorama de su economía. Por ejemplo, es hogar de una numerosa población indocumentada, que desempeña trabajos por lo general mal pagados y que muchas veces es explotada por patrones inescrupulosos. Esa situación agrava la desigualdad de los ingresos.

También existe en nuestra región una economía informal cuyos participantes en muchas ocasiones no declaran al fisco ganancias cobradas en efectivo.

De todas formas, el informe de FIU señala una desigualdad marcada que está lejos de ser saludable, y es obvio que hay que hacer algo. Nuestro sistema capitalista democrático no busca la igualdad de ingresos, sino la de oportunidades. Pero el aumento de la desigualdad puede alcanzar tal magnitud que conspire precisamente contra la deseada igualdad de oportunidades.

Un aumento del salario mínimo –como pide el movimiento nacional por los $15 la hora– es una medida que permitiría a muchos trabajadores cubrir necesidades básicas y paliaría las agudas diferencias entre los que tienen mucho y los que tienen muy poco.

Los gobiernos locales también podrían estudiar la posibilidad de incentivar más la construcción de viviendas de alquileres moderados para personas de bajos ingresos.

El informe de FIU es un llamado de alerta ante una situación difícil y una desigualdad enorme que puede agudizarse si no se toman medidas razonables y oportunas. Necesitamos un plan que dé oportunidades concretas a los que están en desventaja y les permita progresar.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de junio de 2016, 6:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Un llamado de alerta sobre la desigualdad."

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