Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Cuba y EEUU: las bases de la relación

Roberta Jacobson, subsecretaria de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental, saluda al disidente cubano Guillermo Fariñas (centro), en la residencia oficial de la Sección de Intereses de EEUU en La Habana, el viernes 23 de enero de 2015. Los opositores cubanos Antonio Rodiles (der.) y José Daniel Ferrer (izq.) también están en la imagen.
Roberta Jacobson, subsecretaria de Estado para los Asuntos del Hemisferio Occidental, saluda al disidente cubano Guillermo Fariñas (centro), en la residencia oficial de la Sección de Intereses de EEUU en La Habana, el viernes 23 de enero de 2015. Los opositores cubanos Antonio Rodiles (der.) y José Daniel Ferrer (izq.) también están en la imagen. AP

Las conversaciones de la semana pasada entre Cuba y Estados Unidos no produjeron avances en temas como el de los derechos humanos. Pero la subsecretaria de Estado Roberta Jacobson, que dirigió la delegación norteamericana, dijo a reporteros y editores del Miami Herald y del Nuevo Herald que en las conversaciones su equipo presentó el tema, el cual seguirá siendo una prioridad para Estados Unidos.

El régimen dictatorial cubano no puede sobrevivir sin la represión. El día que los cubanos se sientan libres de expresarse abiertamente, participar en protestas pacíficas y disfrutar de otras libertades, será el fin del Estado comunista.

Pero falta mucho para eso. La mejor forma de avanzar es que todos los que apoyan la libertad en Cuba —el exilio, los disidentes en la isla y el gobierno norteamericano— trabajen conjuntamente para lograr ese objetivo:

▪ Estados Unidos actúa con más eficacia en el extranjero cuando tiene una representación diplomática eficaz. No tiene sentido bloquear el nombramiento de un embajador en La Habana. Los senadores deben evaluar cuidadosamente al nominado antes de dar su visto bueno. ¿Pero cómo se pueden adelantar los intereses norteamericanos si Cuba tuviera un embajador en Washington pero Estados Unidos no tuviera uno en La Habana?

▪ De la misma forma, los legisladores norteamericanos que tienen dudas sobre la decisión de la Casa Blanca deben exigir que el gobierno cubano haga concesiones antes de eliminar el embargo. La eliminación de las restricciones a la libertad de los cubanos debe ser una guía para poner fin al embargo. Si no hay progreso en ese frente, no se suaviza el embargo.

▪ Los disidentes deben comprobar que Estados Unidos tendrá sus intereses en cuenta expresando sus puntos de vista directamente a los diplomáticos norteamericanos cada vez que sea posible.

▪ El gobierno cubano dice que está dispuesto a estudiar acuerdos comerciales con compañías de telecomunicaciones de Estados Unidos. Esa oportunidad se debe aprovechar. Mientras más fácil sea para los cubanos comunicarse con el mundo exterior y explorar la Internet, más posibilidades tendrán de librarse de la censura del gobierno.

Echar las bases para la normalización de las relaciones es un proceso arduo. No producirá resultados positivos de inmediato, pero ya ha comenzado el cambio.

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