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Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Luces, cámara, acción en la Florida

Acaba de empezar la segunda temporada del aclamado drama familiar Bloodline, de Netflix, que se filma en los Cayos de la Florida. Es el principio de una nueva temporada, pero podría marcar el fin de las filmaciones en los Cayos y de la consiguiente inyección de dólares.

A pesar del enorme éxito de la primera temporada, es una posibilidad que la serie termine en la temporada actual porque el gobierno de la Florida discontinuó este año su plan de dar créditos fiscales a la producción de películas.

Nuestra conservadora Legislatura floridana consideró que los créditos son un regalo a Hollywood. No estamos de acuerdo.

En el 2006, la Florida era el tercer estado con más producción fílmica en Estados Unidos, solo superado por California y Nueva York.

Ahora, es improbable que la Florida esté entre los 10 primeros, ya que los gastos de la producción de películas han bajado de $366 millones en el 2011 a $175 millones en el 2015. Y eso es solamente en Miami-Dade.

Los trabajadores locales del sector son los que están sintiendo el impacto por la pérdida de trabajos para camioneros, suministradores, maquilladores y otros.

Esos créditos fiscales son un verdadero incentivo para filmar en cualquier parte de la Florida, y su ausencia puede ser muy nociva para comunidades pequeñas como los Cayos.

Claro que hay muchos vecinos de los Cayos que preferirían que los equipos de filmación se mantuvieran lejos. Pero la realidad es que muchos negocios en Islamorada, que es el escenario de Bloodline, se han beneficiado.

Los actores y los técnicos viven, comen y gastan su dinero en la isla, y durante muchos meses comen en restaurantes de los Cayos y compran en tiendas locales.

El Consejo de Desarrollo Turístico del condado Monroe County realizó un estudio sobre el impacto monetario de Bloodline, que reveló que la primera temporada generó $91.2 millones y creó más de 1,000 empleos, aunque muchos de ellos temporales, en los Cayos.

Más importante aún, el estudio mostró que los viajeros que ven el programa y que viven, por ejemplo, en Buffalo, en el estado de Nueva York, se inclinaban por tomar unas vacaciones en los Cayos o a quedarse más tiempo en su siguiente viaje a las islas floridanas.

Pero la falta de créditos fiscales para la producción de filmes es un freno para los programas y las películas que se hacen aquí, y representa una pérdida económica y de creatividad.

La Florida no está sola. Otros estados como Alaska, Michigan y Montana también han cancelado sus incentivos tributarios a la industria fílmica el año pasado.

De manera que las producciones de Hollywood, en vez de ir a esos estados, van a Georgia, Carolina del Sur, Louisiana, Kentucky y Nuevo México, que están cortejando a los cineastas de Hollywood con incentivos lucrativos.

Por ejemplo, Georgia ofrece un crédito fiscal del 20 por ciento basado en una inversión mínima de $500,000 por una compañía productora.

Pero además, se puede ganar un 10 por ciento adicional incluyendo un logo animado de Georgia en la pantalla. La Florida ofrecía un crédito fiscal del 20 al 30 por ciento.

Conocemos el poder de Hollywood, que ama nuestro mar y nuestro cielo azul. Recordemos que hace 30 años la popular serie de televisión Miami Vice tuvo una gran influencia en la revitalización del turismo en el Sur de la Florida.

Esperamos que en la próxima sesión legislativa, los legisladores del estado dejen de considerar los incentivos fiscales a la producción de películas como un regalo a la industria del entretenimiento y empiecen a verlo como un motor para la economía del Estado del Sol.

Esta historia fue publicada originalmente el 12 de junio de 2016, 5:24 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Luces, cámara, acción en la Florida."

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