Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Venezuela no debe quedar abandonada

De izquierda a derecha, la ex diputada venezolana María Corina Machado, los ex presidentes Andrés Pastrana, de Colombia, Sebastián Piñera, de Chile, y la esposa del opositor venezolano Leopoldo López, Lilian Tintori, durante el foro "El poder ciudadano y la democracia de hoy", en Caracas.
De izquierda a derecha, la ex diputada venezolana María Corina Machado, los ex presidentes Andrés Pastrana, de Colombia, Sebastián Piñera, de Chile, y la esposa del opositor venezolano Leopoldo López, Lilian Tintori, durante el foro "El poder ciudadano y la democracia de hoy", en Caracas. EFE

Tres ex presidentes latinoamericanos llegaron el domingo a Caracas para participar en el foro titulado "El poder ciudadano y la democracia de hoy", organizado por los opositores venezolanos.

Los ex mandatarios son: Sebastián Piñera, de Chile; Andrés Pastrana, de Colombia, y Felipe Calderón, de México.

Antes de asistir al foro, Pastrana y Piñera se trasladaron a la cárcel de Ramo Verde, donde se encuentra preso el líder Leopoldo López, con el propósito de visitar al dirigente opositor. Sin embargo, las autoridades les negaron la entrada en el penal, incluso bloqueándoles el paso con guardias armados.

Los ex presidentes manifestaron su perplejidad ante la negativa: las visitas a los reclusos son un derecho reconocido prácticamente en todo el mundo. Pero evidentemente el régimen venezolano no tiene el menor interés en que López se comunique con políticos democráticos y les exprese sus opiniones y la injusticia de su largo encierro. López está encarcelado desde febrero del año pasado, y ni siquiera la farsa de juicio que organizaron en su contra ha concluido.

Otro detalle penoso de la situación actual en Venezuela que llamó la atención de los ex presidentes fue el de las largas colas para comprar alimentos en los mercados. Después de su participación en el foro democrático, Pastrana expresó: "Tanto al presidente Piñera como a mí nos llama la atención que un país tan rico como Venezuela venga atravesando esta difícil situación y nos preocupa".

La crisis de Venezuela también debería preocuparles a los presidentes en ejercicio de la región. Los del ALBA, naturalmente, echarían la culpa de los problemas económicos a un complot de los empresarios privados, como no se cansa de repetir Nicolás Maduro. Pero, ¿y el resto de los mandatarios latinoamericanos? ¿No deberían estar preocupados al ver que la economía de Venezuela, debido a la ineficacia de su gobierno, se va a pique?

El gobierno de Estados Unidos, por lo menos, ha aprobado sanciones contra los funcionarios venezolanos corruptos. No es una medida que salvará a Venezuela de la crisis, pero demuestra que Washington no cierra los ojos ante la realidad de que el chavismo está llevando al país sudamericano a un barranco y no se va a quedar cruzado de brazos.

Las naciones latinoamericanas, que comparten un idioma, una cultura y una historia, deberían tomar nota de la crisis que sufren los venezolanos y dar pasos para intentar salvarlos de la catástrofe. No deben dejarlos abandonados a los caprichos de un régimen que no funciona.

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