EN NUESTRA OPINIÓN: La nociva inacción en el Congreso nacional
Dos de los temas que más dividen a la nación —el control de las armas y la reforma de inmigración— volvieron a destacarse el jueves pasado en Washington. Lamentablemente, ambos sufrieron un golpe. Y también cualquier intento de demostrar que tenemos un gobierno funcional.
La sentada de los demócratas de la Cámara durante 25 horas –al estilo de las protestas en época de la lucha por los derechos civiles– no logró que se llevaran a votación medidas sobre el control de armas. Pero tras la matanza cometida en Orlando este mes, los demócratas han redoblado su energía en un tema que tienen el propósito de llevar a las elecciones de noviembre. La sentada se transmitió en la madrugada a través de Periscope y Facebook después que los republicanos cerraron el edificio de la Cámara y apagaron las luces. Los medios sociales arrojaron luz cuando el edificio legislativo quedó a oscuras.
El presidente de la Cámara, Paul Ryan, dijo que era un “ardid publicitario”. Pero había un mensaje poderoso en la sentada, el mensaje en los labios de millones de norteamericanos: que el Congreso haga su trabajo. Los demócratas estaban presionando a los republicanos para que aceptaran una votación sobre el control de las armas. Y eso no sucedió, no bajo el mandato de Ryan favorable a la Asociación Nacional del Rifle (NRA). Una propuesta de la senadora republicana Susan Collins para prohibir la venta de armas a los que estén en una lista de vigilancia de terrorismo quedó aplastada bajo la protesta de la NRA. En la Cámara, Ryan suspendió las sesiones hasta el 5 de julio. La sentada quizá no fue eficaz, pero hay que elogiar a los legisladores por actuar a favor de la mayoría de los norteamericanos cansados de las lagunas en las leyes sobre armas. La disfunción en el Congreso quedó evidenciada.
Algo similar ocurrió en el Tribunal Supremo, con un empate de 4-4 en un caso contra la orden ejecutiva del presidente Obama de evitar la deportación de 5 millones de inmigrantes indocumentados —los padres de ciudadanos o residentes legales permanentes— y darles permiso de trabajo. Un tribunal inferior había declarado inconstitucional la orden emitida en el 2014. El empate en el Tribunal Supremo significa que ese fallo se mantiene.
Ese empate, que el presidente Obama acertadamente llamó “desalentador”, repercutirá en todo el país por lo menos hasta las elecciones de noviembre:
▪ Esos 5 millones de inmigrantes indocumentados, respetuosos de las leyes, vuelven a estar en un limbo, con la posibilidad de la deportación y la separación de sus familias a la vuelta de la esquina.
▪ El mensaje no pierde vigencia: todo esto se pudo haber evitado si el Congreso hubiera aprobado una reforma migratoria hace años. Pero predominó el enfrentamiento partidista.
▪ ¿Dónde está un noveno magistrado del Tribunal Supremo cuando más falta hace? Es muy probable que si el difunto juez Antonin Scalia hubiera estado vivo para votar, la votación habría sido de 5-4, determinando que la acción del Presidente era inconstitucional. El resultado quizá habría sido el mismo si los republicanos del Senado hubieran considerado al juez Merrick Garland, el nominado de Obama. Pero los líderes del GOP se han negado.
Mientras en Washington no decidan hacer el trabajo que les corresponde, los temas de las armas y la inmigración seguirán estancados.
Esta historia fue publicada originalmente el 25 de junio de 2016, 7:01 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: La nociva inacción en el Congreso nacional."