EN NUESTRA OPINIÓN: El brote de algas, un desastre anunciado
Un enorme brote de algas se extendió en la Costa del Tesoro de la Florida la semana pasada, contaminando las aguas, los estuarios y las playas y amenazando con dañar más el ecosistema alrededor del lago Okeechobee y los Everglades.
Esas son las primeras señales de un desastre potencialmente mayor que los ambientalistas predicen desde hace tiempo. El gobernador Rick Scott y los administradores de los recursos hídricos del estado al parecer no estaban alertas, aunque se les advirtió en varias ocasiones que eso podría pasar.
El gobernador declaró el miércoles pasado una emergencia para los condados Martin y St. Lucie, que el jueves extendió hasta Palm Beach y el condado Lee en la costa oeste del estado. La emergencia permite a los funcionarios del estado revisar el agua en busca de toxinas y establece una línea telefónica directa para informar sobre el brote de algas. Pero no mucho más.
La decisión del gobernador no llega a resolver el problema fundamental de las descargas de agua contaminada del lago Okeechobee. Para justificar su insuficiente respuesta, el gobernador acudió al recurso de echar la culpa a otro. Scott acusó al gobierno de Obama de no tomar medidas para resolver el problema, pero el propio Scott contribuyó a la crisis.
Desde que ocupó su cargo en el 2011, Scott se ha opuesto a las normas federales de protección del agua. Bloqueó un plan defendido por los ambientalistas —y por su predecesor, Charlie Crist— para comprar tierras de la industria azucarera al sur del lago Okeechobee para almacenar agua. Y fue este gobernador, junto con la Legislatura, quien aceptó un sinuoso plan que desvía hacia otros proyectos no ambientales fondos aprobados por los votantes para comprar tierras que se podrían usar para almacenar agua.
Los ambientalistas llevan años advirtiendo que las normas estatales sobre el agua en el Sur de la Florida podían causar un desastre, y que hacían falta otras soluciones para detener las descargas del lago Okeechobee que estaban ensuciando las zonas costeras del estado. El desastre ya ha llegado.
La proliferación de algas es el resultado de contaminantes cargados de nutrientes que entran en las aguas que fluyen al este y al oeste del lago Okeechobee.
En el condado Martin, donde aparecieron los brotes, el problema está exacerbado por la antigüedad de las alcantarillas y los tanques sépticos. Varios expertos creen que aun si se logra detener las descargas del lago, las actividades humanas en la cuenca podrían seguir produciendo brotes de algas. Resolver este problema exigirá un proyecto a largo plazo que requiera la participación del estado y la ayuda del gobierno federal.
Sin embargo, no puede haber una solución permanente sin un remedio para las descargas del lago Okeechobee. El Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos ha gastado $500 millones desde el 2007 para reducir el riesgo de un fallo catastrófico en el dique de 143 millas. Habrá ayuda, pero tomará tiempo. El fin de semana pasado, el Cuerpo de Ingenieros redujo las descargas en los condados Martin y St. Lucie, pero es una medida temporal.
Por eso es que los ambientalistas llevan tiempo tratando de persuadir al estado para que compre tierras al sur del lago con el propósito de almacenar agua. Enviar agua al este o al oeste producirá contaminación en las costas floridanas. La peor opción de todas en este momento sería enviarla al sur, ya que la ausencia de una represa causaría un efecto devastador en los Everglades.
El gobernador Scott y los administradores de los recursos hídricos del estado deben dejar de oponerse a la construcción de una represa al sur del lago. Mientras más tarden en aceptar que esa es la mejor forma de proteger el medio ambiente de la región, más tiempo estará el medio ambiente en peligro.
Esta historia fue publicada originalmente el 5 de julio de 2016, 3:47 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: El brote de algas, un desastre anunciado."