EN NUESTRA OPINIÓN: Trump no nos debe dividir
El Partido Republicano empieza este lunes una convención nacional, con su suerte atada a un candidato que tuvo un asombroso éxito en las primarias, a pesar de que es una de las figuras políticas más polarizantes en la historia reciente.
Los incondicionales del partido, incluso su último nominado presidencial, lo evitan. Los grandes donantes no abren la cartera. Algunos leales eludirán la convención. Y sin embargo Donald Trump se resiste a los esfuerzos por controlar su instinto de dividir.
Normalmente, todo esto garantizaría la victoria de la esperada candidata demócrata, Hillary Clinton. Pero la ex primera dama tiene sus propios problemas. En la Florida, su ventaja sobre Trump ha desaparecido, según la última encuesta. Nacionalmente, una encuesta reciente halló que solo el 37 por ciento de los votantes la consideran honesta y confiable. Trump salió un poco mejor, suficiente para sugerir que la contienda por la Casa Blanca será reñida.
Desde 1968 no se realizaban convenciones políticas en un momento de tanta tensión y división nacional. Eso afecta a los nominados de los dos partidos, sobre todo a Trump, que ha creado un trastorno en su propio partido. El hecho de que no haya advertido el costo de las divisiones que ha explotado deja poca esperanza de que pueda unir a la nación, si es que ese es su objetivo.
La selección del gobernador de Indiana, Mike Pence, como su vicepresidente es un buen paso. Le da seriedad a la boleta, pero la seriedad debe empezar por lo alto, con Trump.
¿Qué debe hacer para que él y su partido tengan probabilidades de ganar en noviembre?
▪ Eliminar la retórica de la ira. Se ha pasado de la raya. Demonizar a sus oponentes fue una táctica exitosa en las primarias, pero ahora puede darse el lujo de ser magnánimo. Sus palabras, a menudo irreflexivas, han reducido el atractivo político del partido al alienar a los hispanos, las mujeres y los gays, entre otros. Eso no es lo que la nación espera de un nominado a la presidencia.
▪ Explicar cómo sus soluciones resolverán realmente los problemas nacionales. Merece crédito por reconocer la frustración de la clase media con la economía, así como el temor hacia el extremismo islámico. Pero repetir que hará “a Estados Unidos grandioso de nuevo” no basta. Y su simplista evocación al sentimiento nativista y racista que le funcionó bien en las primarias, difícilmente atraerá a la clase de votantes que necesita en noviembre. Una prohibición a la entrada de inmigrantes musulmanes —una de sus peores ideas— beneficiaría a los enemigos de Estados Unidos.
▪ Desarrollar un mejor entendimiento de la política. Vale la pena considerar su idea de que los aliados de la OTAN deben invertir más en su defensa. Pero en una gran variedad de otros asuntos importantes, muchos votantes piensan que está improvisando. No es fácil formular una política efectiva.
▪ Hacer un esfuerzo por ajustarse a los principios del partido en los temas que han hecho del GOP el aliado político de la clase empresarial, como el comercio internacional. Su retórica proteccionista insulta la tradición del partido de libre comercio.
Más importante, Trump debe mostrar que es capaz de unir al país en un momento de enorme división social, racial y política, y que quiere unirnos, no dividirnos. No va a ser fácil para un candidato cuya retórica ha sido muy ofensiva.
Debe reafirmar a los que dudan que no es el peligroso bufón que a menudo representa. Hay señales de que Trump entiende esto: su discurso después de la tragedia de Dallas tenía comprensión y compasión. Esperemos más de esa comprensión y menos ácido.
Esta historia fue publicada originalmente el 17 de julio de 2016, 4:09 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: Trump no nos debe dividir."