Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Una nueva visión en la vivienda pública

El alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, habla con la prensa después de su discurso del Estado del Condado el pasado febrero.
El alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, habla con la prensa después de su discurso del Estado del Condado el pasado febrero. Miami Herald

Si el condado Miami-Dade lo hace bien, la demolición de otro deteriorado complejo de viviendas públicas en el corazón de Liberty City traerá un cambio positivo.

Hay señales de que los funcionarios condales han aprendido la lección de pasados errores. El alcalde del condado, Carlos Giménez, dijo a la Junta Editorial del Herald que quieren hacer algo que constituya una transformación.

El hecho de que el proyecto de vivienda pública Liberty Square todavía esté en pie y todavía sea necesario es un triste testimonio de la pobreza que se mantiene en esta comunidad y de la falta de una solución. Cuando se construyó en la era de Roosevelt para albergar a familias afroamericanas en un Miami segregado, fue una mejoría con respecto a las condiciones en que vivían muchos residentes.

Pero ya no es así. Liberty Square está plagada por el crimen, el deterioro, las unidades inadecuadas y la sensación de sus residentes de que nada mejorará. Los vecinos no se sienten seguros, y aunque algunos criminales que los aterrorizan vienen de afuera, muchos otros viven en Liberty Square. El año pasado, 43 personas fueron baleadas en la zona; siete murieron.

Además, se suponía que esas viviendas fueran hogares de paso, hasta que los residentes pudieran dejar las unidades subsidiadas. Pero se han convertido en moradas donde las familias viven por décadas.

El alcalde Giménez quiere demoler el proyecto y reconstruirlo a partir de cero. Y está dispuesto a enviar $74 millones en fondos del condado a una asociación del sector público y del privado para reconstruir el laberinto de edificios de uno y dos pisos.

En su lugar se alzaría un complejo para personas de distintos ingresos, con espacio para tiendas y unidades para acomodar a las familias que tendrían que mudarse al comenzar la construcción. El condado ha aprendido que desplazar a personas que viven en viviendas públicas lejos de sus trabajos, sus familiares, sus iglesias y sus escuelas perjudica a las familias.

Esta vez, dice el alcalde, las nuevas viviendas se construirán en un terreno cercano, y el primer grupo de residentes de Liberty Square se mudará a esas viviendas mientras se construyen otras.

Los nuevos edificios, por sí solos, no eliminarán las plagas de Liberty Square. Los cuerpos de policía de distintas jurisdicciones deben trabajar combinados para detener la violencia de las pandillas. Y hay que crear empleos. Giménez quiere que se entrene a los residentes para que trabajen en la construcción del nuevo proyecto. Su audaz visión debe traer cambios positivos.

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