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Editorial

La EPA debe proteger las aguas de la Florida

EFE

Un panel estatal encargado de salvaguardar las vías acuáticas del estado les falló a los floridanos la semana pasada al aprobar un aumento en el nivel de sustancias carcinógenas que se pueden verter.

Incluso si se la compara con las decepcionantes normas ambientales de la administración del gobernador Rick Scott, esto es una traición indignante de la confianza pública que el gobierno federal debe rechazar.

La decisión del martes de la Comisión de Normación Ambiental es incomprensible.

Bajo el disfraz de una “actualización” necesaria para cumplir las normas de la Ley de Aguas Limpias federal, el panel aprobó aumentar la cantidad de algunas sustancias químicas –que se conocen como carcinogénicas– en ríos, arroyos y estuarios del estado. La decisión desafía el sentido común y el mandato de proteger al público.

Los cambios aprobados imponen normas sobre 39 sustancias químicas que el estado no regula en este momento y revisa el nivel permitido de 43 toxinas, en su mayoría carcinógenos.

Por otra parte, se hicieron más estrictos los niveles de 13 sustancias químicas ya reguladas.

Pero éste es el problema: las nuevas normas aumentan el límite permitido de más de dos docenas de sustancias químicas ya reguladas, entre ellas carcinógenos conocidos como el benceno, que da la casualidad que es un subproducto de la fracturación hidráulica. Esto abre la puerta a un controvertido método de exploración petrolera contra el que 32 condados de la Florida han aprobado leyes o resoluciones.

El estado dice que los cambios propuestos tienen bases científicas, pero ambientalistas disputan vigorosamente esa postura, y dicen que la Florida depende de un modelo diferente para calcular el riesgo de cáncer que los usados por otros estados. Donde las reglas en vigor aceptan el riesgo de que la exposición a la sustancia tóxica puede provocar cáncer en 1 en 1 millón de personas, el cambio permite que el riesgo para algunos grupos sea de 1 en 100,000 personas, y en algunos casos 1 en 10,000. El mayor riesgo es para personas que consumen pescados y mariscos capturados en la Florida más de una vez a la semana.

La forma en que se aprobó esta medida debe indignar a todos los habitantes del estado.

En primer lugar, después de las protestas iniciales del público, el Departamento de Normación Ambiental, que presentó la propuesta, corrió la votación de septiembre al 26 de julio sin ninguna explicación. Eso dio al público menos tiempo para conocer el cambio inminente y emitir su opinión.

En segundo lugar, en el sur de la Florida no se realizaron audiencias públicas, una región donde están los mayores defensores de las aguas limpias y donde el impacto de la medida pudiera hacerse sentir con más fuerza.

El gobernador Scott limitó aún más la opinión del público al no llenar dos puestos en la comisión de siete, reservados para representantes de la comunidad ambientalista y de gobiernos locales. Eso hizo que la comisión quedara con sólo cinco miembros. La nueva regla se aprobó 3 a 2. Uno de los votos en contra fue el de Adam Gelber, de Miami Beach, quien representa los intereses científicos y técnicos en el panel.

En este caso, el gobierno falló estrepitosamente en su misión de proteger nuestras aguas. Eso hace que la situación quede ahora en manos de la Agencia de Protección Ambiental federal (EPA), cuya aprobación es necesaria antes que cualquiera de los cambios propuestos entren en vigor.

Exhortamos a la EPA a permitir un período de comentarios públicos que se de a conocer lo suficiente, de manera que los floridanos puedan expresar sus preocupaciones, y evaluar cuidadosamente todos los criterios propuestos en materia de salud humana. Si lo hace, tenemos confianza en que la agencia llegará a la misma conclusión lógica de proteger la salud de los floridanos mediante el rechazo de normas menos estrictas de calidad del agua.

health of Floridians by rejecting the weaker water quality standards.

Esta historia fue publicada originalmente el 1 de agosto de 2016 a las 4:33 p. m. con el titular "La EPA debe proteger las aguas de la Florida."

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