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EN NUESTRA OPINIÓN: EEUU toma medidas para tratar de aliviar crisis fronteriza

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Una mujer y su hijo fueron deportados de Estados Unidos el 22 de julio de 2014, a Ciudad de Guatemala.
Una mujer y su hijo fueron deportados de Estados Unidos el 22 de julio de 2014, a Ciudad de Guatemala. EFE

La administración de Obama expandió sustancialmente esta semana su programa para refugiados de Centroamérica al hacer que familias enteras sean elegibles para ser aprobadas, expandir el procesamiento de refugiados en América Central y ofrecer protección inmediata para algunos en Costa Rica.

Esto no pondrá fin a la crisis fronteriza causada por el drástico aumento de inmigrantes en busca de refugio contra la violencia pandillera en Centroamérica, pero la administración merece crédito por admitir que es necesario hacer más.

Durante años, la administración ha estado bajo la presión del Congreso y el público en general para establecer un programa que pueda lidiar con la crisis de un modo que cumpla con los objetivos, a menudo encontrados, de mantenerse a la altura de los valores humanitarios de este país y al mismo tiempo evitar que nuestras fronteras se vean inundadas.

Esto es algo muy difícil, particularmente en un año de elecciones en que la inmigración es un tema candente. Es importante declarar francamente que la “expansión” no significa abrir indiscriminadamente las puertas a nuevas olas de inmigrantes. Será limitada, de acuerdo con funcionarios de la administración, a aquellos que presenten peticiones legítimas de asilo debido a la violencia que enfrenten en sus países y comunidades de origen.

Bajo el nuevo programa, la administración espera persuadir a inmigrantes potenciales a que no hagan el peligroso viaje a Estados Unidos y, en su lugar, aprovechen nuevos recursos para el procesamiento de refugiados y peticiones de asilo en sus propios países: Guatemala, Honduras y El Salvador. Más funcionarios del gobierno de Estados Unidos se establecerán en esos países para revisar las peticiones.

Una segunda parte del programa ofrece a aquellos que se decida están en peligro inminente la oportunidad de entrar a un campamento para refugiados que se está estableciendo en la vecina Costa Rica bajo los auspicios de la ONU. Su capacidad se limitará a 200 individuos que necesiten protección inmediata por un período de no más de seis meses. Eso es mucho menos que la demanda que se espera, pero es mucho mejor que la ausencia absoluta de refugios comparables de emergencia en la región en el presente.

Un tercer elemento de la expansión incluye la ampliación del programa de Menores Centroamericanos, el cual se propone ayudar a inmigrantes en peligro menores de edad. La expansión del programa permite que familias que de otro modo se verían separadas sean elegibles para recibir asilo.

El aspecto del programa que ha encontrado una mayor bienvenida consiste en la garantía, una vez más, de que la administración se mantiene comprometida a encontrar un modo de ocuparse de la inmigración de una manera segura y responsables a pesar de las críticas recibidas por todos lados, lo mismo de que está haciendo demasiado (deportaciones) o de que no está haciendo lo suficiente (al no proteger la frontera, o al rechazar a inmigrantes que merecen que sus peticiones de asilo sean escuchadas).

La expansión anunciada el martes no tiene posibilidades de acomodar a todos los individuos centroamericanos, jóvenes o viejos, que buscan refugio desesperadamente, pero sí crea prioridades y acelera la revisión de las reclamaciones legítimas. Asimismo, socava las actividades de los “coyotes” que cobran sumas exorbitantes por pasar la frontera de contrabando a los inmigrantes.

Claramente, se necesita hacer mucho más, especialmente para ayudar a México, el país de tránsito para los inmigrantes camino al norte. México necesita ayuda para establecer sus propios estándares de asilo y para evaluar las peticiones de aquellos que quieren permanecer en él. Asimismo, necesita ayuda para crear instalaciones de reasentamiento.

En una visita a la Casa Blanca días atrás, el presidente mexicano Enrique Peña Nieto dijo que México mejoraría su programa de ayuda a los inmigrantes. Pero no puede hacerlo de un modo realista sin la ayuda de Estados Unidos.

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