Editorial

EN NUESTRA OPINIÓN: Una ayuda a la clase media

El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, durante la presentación de su proyecto presupuestario para el año fiscal 2016 en el Departamento de Seguridad Nacional, en Washington DC.
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, durante la presentación de su proyecto presupuestario para el año fiscal 2016 en el Departamento de Seguridad Nacional, en Washington DC. EFE

A pesar de la andanada de retórica partidista lanzada desde el Capitolio contra el presupuesto federal presentado por el presidente Obama esta semana, se pueden oír sonidos de armonía política en medio del estruendo.

No es extraño que los líderes republicanos rechazaran el presupuesto de $4 billones para el año fiscal 2016, con su plan de subir los impuestos a las corporaciones y a los ricos para costear la ayuda a la clase media y crear más empleos.

Pero hay algo más en el discurso político.

Incluso Mitt Romney prometió antes de decidir que no se postularía que buscaría poner fin “al azote de la pobreza”. Y Jeb Bush dijo que “los últimos ocho años han sido muy buenos para los que más ganan, pero una década perdida para el resto de Estados Unidos”.

En otras palabras, varios líderes republicanos reconocen que la desigualdad de los ingresos, desde hace tiempo una preocupación fundamental de los demócratas, es un grave problema nacional que hay que solucionar.

Y cuanto antes, mejor. Desde hace unos 15 años, la clase media se ha estado reduciendo. La recesión eliminó muchos trabajos de medianos ingresos, reemplazados por empleos de menos paga.

La mejor solución esbozada en el presupuesto de Obama para el 2016 es aumentar los empleos invirtiendo $478,000 millones en transporte e infraestructura durante seis años. El presidente propone costearlo con un impuesto de una sola vez de $238,000 millones sobre ganancias corporativas repatriadas.

Obama también propuso otros programas para subir los ingresos, como matrícula gratis en collages comunitarios, subsidios más generosos para el cuidado de niños, créditos fiscales para la educación y más beneficios por desempleo. Pero invertir en infraestructura debe ser una prioridad porque crea buenos empleos y un beneficio público tangible. El presidente Ronald Reagan dijo: “El mejor programa social es un empleo productivo”.

El representante Paul Ryan, republicano por Wisconsin, está entre los líderes del GOP en el Congreso que piensa que en el plan del presidente puede haber algo en lo que pueden coincidir, como la expansión del crédito por ingreso del trabajo a adultos sin hijos y una medida de obras públicas que puede generar empleos.

El problema es cómo se cubrirán los gastos. No será fácil llegar a un acuerdo, pero ambos bandos deben entender que los norteamericanos están hartos del estancamiento. Los líderes de la nación deben ponerse de acuerdo para ayudar a la clase media.

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