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Editorial

EEUU y México deben aliarse para atender problemas migratorios

Los presidentes de EEUU, Barack Obama (der.), y de México, Enrique Peña Nieto, en una rueda de prensa conjunta en la Casa Blanca.
Los presidentes de EEUU, Barack Obama (der.), y de México, Enrique Peña Nieto, en una rueda de prensa conjunta en la Casa Blanca. AFP/Getty Images

La semana pasada, el gobierno del presidente Barack Obama amplió significativamente su programa para refugiados de Centroamérica, que ahora contempla que familias enteras puedan solicitar la aprobación de su estancia, además de la ampliación del procesamiento de refugiados en Centroamérica y ofrecer protección inmediata a algunos en Costa Rica.

Esto no pondrá fin a la crisis en la frontera, provocada por el aumento significativo de la cantidad de migrantes que piden protección contra la violencia de las pandillas en Centroamérica, pero el gobierno merece crédito por reconocer que hace falta hacer más.

Durante varios años, el gobierno ha sido presionado por el Congreso y el público para crear un programa con el fin de hacer frente a la crisis de manera que cumpla las metas frecuentemente contradictorias de respetar los valores humanitarios de Estados Unidos y a la vez impedir que la situación en la frontera empeore.

Es una tarea difícil, particularmente en un año de elecciones en que la inmigración es un tema álgido. Es importante plantear con toda claridad que la “ampliación” no significa abrir la puerta a nuevas olas de inmigrantes. El nuevo programa estará limitado, informan funcionarios del gobierno federal, a las personas que puedan probar solicitudes legítimas de asilo debido a la violencia que enfrentan en sus países y comunidades de origen.

Con el nuevo programa, el gobierno espera persuadir a los migrantes potenciales a no lanzarse al peligroso viaje a Estados Unidos, y en su lugar aprovechar nuevos recursos de procesamiento de refugiados y solicitud de asilo en sus países: Guatemala, Honduras y El Salvador. El gobierno enviará a más funcionarios federales a esos países para revisar las solicitudes de asilo.

Una segunda parte del programa ofrece, a los que se determine que corren un peligro inminente, la oportunidad de establecerse en un campamento de refugiados en la cercana Costa Rica, bajo los auspicios de las Naciones Unidas. El campamento tendrá capacidad para 200 individuos que necesiten protección inmediata por un período no mayor de seis meses. Eso es mucho menos de lo que se espera que sea la demanda, pero mucho mejor que la ausencia completa de albergues de emergencia en la región en este momento.

Un tercer elemento de la ampliación es ampliar el programa de atención a menores centroamericanos, que tiene por fin ayudar a los migrantes menores de edad en peligro. Esto permite a ciertas familias, que de otra manera quedarían separadas, solicitar asilo.

El aspecto mejor recibido del programa es la seguridad de que el gobierno sigue comprometido con encontrar una forma de abordar la inmigración de manera segura y responsable, a pesar de las críticas de que exagera en algunas cosas (la cantidad de deportaciones) o no hace lo suficiente (al no proteger la frontera o dar la espalda a los migrantes que merecen que sus solicitudes de asilo sean escuchadas).

La ampliación anunciada la semana pasada no puede beneficiar a todos los centroamericanos, jóvenes y viejos, desesperados por huir, pero establece prioridades y acelera la revisión de las solicitudes legítimas. También socava la actividad de los llamados coyotes, quienes cobran cantidades exorbitantes de dinero por cruzar los migrantes por la frontera.

Claramente, es necesario hacer más, especialmente ayudar a México, el país de tránsito desde donde los inmigrantes tratan de llegar a Estados Unidos. México necesita asistencia para establecer sus propias normas de asilo y evaluar las solicitudes de los que desean quedarse allí. También necesita ayuda para crear instalaciones de reasentamiento.

En una visita a la Casa Blanca el mes pasado, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, dijo que su país acelerará su programa para ayudar a los migrantes.

Pero no cabe duda que no lo puede hacer sin la ayuda de Estados Unidos.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de agosto de 2016, 7:20 p. m. with the headline "EEUU y México deben aliarse para atender problemas migratorios."

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