EN NUESTRA OPINIÓN: EEUU-Cuba: un largo camino para la normalización
La serie Cuba Desde Adentro, publicada a lo largo de esta semana en las páginas de el Nuevo Herald, revela las opiniones de la gente común en la isla sobre muchos temas, entre ellos la relación con el vecino del norte.
Muestra las esperanzas de cambio que hay en Cuba tras el anuncio del restablecimiento de las relaciones con Estados Unidos. El anuncio del pasado 17 de diciembre, divulgado a la vez por el presidente Barack Obama y por el gobernante cubano Raúl Castro, terminó un estancamiento político que ha durado más de cinco décadas y ofreció la posibilidad de una mejoría en el país caribeño, devastado por las torpezas de un régimen longevo.
No obstante, la subsecretaria de Estado para el Hemisferio Occidental, Roberta Jacobson, que estuvo al frente de la delegación norteamericana en las recientes conversaciones de alto nivel en La Habana, expresó que el proceso de normalización podría tomar varios años.
No fue un balde de agua fría que la funcionaria norteamericana echó sobre las ilusiones de millones de personas entusiasmadas, sino una evaluación realista de los acontecimientos.
En efecto, en la reciente cumbre de la CELAC en Costa Rica, Raúl Castro presentó varias exigencias sin las cuales, dijo, no puede haber un restablecimiento de las relaciones. Las demandas son: el levantamiento del embargo; la devolución del territorio donde se encuentra la base norteamericana de Guantánamo; una compensación multimillonaria por el costo humano y económico que según Castro ha tenido el embargo para el pueblo cubano, y el cese de las transmisiones de Radio y TV Martí hacia la isla.
Castro dijo en San José que Cuba y Estados Unidos pueden convivir civilizadamente, respetando las diferencias entre ambos gobiernos, pero subrayó que no se debe pretender que “Cuba tenga que renunciar a sus ideales de independencia y justicia social, ni claudicar en uno solo de nuestros principios, ni ceder un milímetro en la defensa de la soberanía nacional”. Castro indicó que no permitirá consejos ni presiones sobre los asuntos internos de Cuba.
El presidente Obama concluyó su histórico discurso del 17 de diciembre de esta forma: “Estados Unidos elige romper los grilletes del pasado para alcanzar un futuro mejor para el pueblo cubano, para el pueblo estadounidense, para todo nuestro hemisferio y para el mundo”. Pero Castro da la impresión de tener otros planes.
Castro sabe muy bien que el enorme peso de la influencia norteamericana puede hacer tambalear su régimen, quitarle poder al gobierno y fortalecer a la todavía débil pero esperanzada sociedad civil cubana. Por eso está siendo consecuente con la vieja política de La Habana de torpedear los intentos de acercamiento entre ambas naciones. Hay esperanzas en la isla, pero la normalización de relaciones no va a ser fácil ni rápida.
Esta historia fue publicada originalmente el 7 de febrero de 2015, 1:00 p. m. with the headline "EN NUESTRA OPINIÓN: EEUU-Cuba: un largo camino para la normalización."