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GUILLERMO DESCALZI: Kayla


La trabajadora humanitaria Kayla Mueller, de Prescott, Arizona, murió en poder de los militantes del Estado Islámico el viernes pasado, durante un bombardeo de la aviación jordana en Siria.
La trabajadora humanitaria Kayla Mueller, de Prescott, Arizona, murió en poder de los militantes del Estado Islámico el viernes pasado, durante un bombardeo de la aviación jordana en Siria. AP

No importa cuanto hayamos recibido, reunido o ganado, a fin de cuentas lo que importará de nosotros es lo que dimos. Kayla Mueller, de 26 años, dio su vida al servicio de otros. Fue secuestrada en agosto del 2013 tras salir de un hospital de Médicos Sin Fronteras en Alepo, Siria. Murió en manos de Isis, EI, el Estado Islámico, no sabemos cómo pero en sus manos.

Algo de su vida y muerte la revela como un ser muy especial, no porque fuese heroica, y lo fue, sino por sana y espiritual, verdaderamente sana y espiritual siendo mujer con pasiones de carne y hueso.

Puso su cuerpo y su ser a disposición del bien. Amó física y espiritualmente en medio del mal que la rodeó. Buscó a Dios en la tierra. Trabajó, vivió y entregó paz. Sirvió en la India, Tel Aviv, los Territorios Ocupados y la Siria de Isis, el Estado Islámico. Las siguientes frases son suyas:

“La opresión se encuentra en cualquier lugar, sale por cualquier lado”.

“Necesitamos darnos cuenta de lo privilegiados que somos, lo que tenemos, cuanto tenemos y por qué lo tenemos”.

¿Qué la llevó a vivir y morir como lo hizo? No sé cual haya sido, precisamente, su motivación, pero quizás la siguiente frase de Bertrand Russell ayude a entenderla: “Tres pasiones hay en mi vida: compasión por la humanidad sufrida, amar y saber”. Son palabras que se aplican a Kayla. Lo sé porque escribió, valga la redundancia, que:

“Jamás aceptaré que el sufrimiento se acepte como normal” y “Encuentro a Dios en el sufrimiento reflejado en mis ojos”.

Su pasión la llevó a Siria, donde estuvo cautiva 18 meses hasta morir. Sus palabras en español, muy especialmente en la siguiente carta, llevan mi interpretación del espíritu con que las escribió. Traduzco textualmente salvo cuando la estructura y traducción literal cambian, afectan o restringen el significado de lo que escribe. La carta, entregada a sus padres cuando aún vivía, acabó siendo su epitafio. Este es un extracto de lo que les envió en inglés. No es la carta entera, es su esencia.

“A todos:

Si reciben esta (carta) es porque sigo detenida y mis compañeras han sido liberadas. Les pedí que la lleven.

Recuerdo a mamá diciendo cómo, cuando todo haya sido dicho y hecho, lo único que queda será Dios. Estoy en un lugar donde me he entregado completamente a Él porque, literalmente, no hay más.

Estoy en caída libre, sostenida por Su ternura y las oraciones de ustedes. Hasta en la oscuridad hay luz, y he aprendido que podemos ser libres en cualquier lugar, incluso en prisión.

El bien se encuentra en todos lados y a veces, si no lo vemos, lo que necesitamos es buscarlo. Me siento muy agradecida.

Tengan paciencia. Entréguenle su dolor a Dios, no busquen a otros para que lo carguen por ustedes. Sé que quisieran que sea fuerte. Lo soy. No teman por mí. El Señor mediante, estaremos nuevamente juntos.

Reciban mi todo.

Kayla”

Buscamos dar para ganar, o dar si ganamos. Ese es nuestro problema en el Medio Oriente: queremos ga-nar. Kayla fue al Medio Oriente sin buscar ganar na-da. Hay una frase suya sobre ganar, y no es un resultado, ni una meta ni un propósito. Es la locura de dar:

“No importa cuanto dé, siempre recibo más de lo que doy”.

Es la multiplicación de los panes. Lo de Kayla me dice que das y hay más. No es que das y te arriesgas a tener menos, es que das y hay más. Dice que el bien se encuentra sirviendo a los demás, que la clave es dar, servir. Dice que no pidamos que otros lleven nuestra cruz, que nosotros la llevemos por ellos. Dice que conoció el signo sobre el que Cristo dio su vida. Llegó a Dios aquí, en la tierra, a través de gentes a cuyo dolor se entregó. Kayla, gracias por tu vida, gracias por tu amor.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de febrero de 2015, 1:00 p. m. with the headline "GUILLERMO DESCALZI: Kayla."

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