Donald Trump tiene obsesión con el peso... el de los otros
Los cubanos solemos decirle “gordito” o “gordita” a amigos o familiares como muestra de cariño, pero lo de Donald Trump es distinto. El candidato republicano a la presidencia tiene una obsesión nada cariñosa con el exceso de peso, sobre todo el de las mujeres, desde hace muchos años. Esa obsesión quedó muy clara en el debate presidencial del lunes con Hillary Clinton.
Mucho antes de lo de Alicia Machado, que fue el postre en ese debate, Trump dijo algo alucinante, aun para él. Respondiendo a una pregunta del moderador Lester Holt sobre lo que haría el candidato para proteger la seguridad cibernetica del país que ha sido tan vulnerada recientemente Trump dijo que el responsable de estos ataques pudo haber sido “un tipo sentado en una cama que pesa 400 libras”. Quien sabe, quizás el hacker de 400 libras fue su amigo Chris Christie, el corpulento gobernador de Nueva Jersey que asesora la campaña del magnate.
Me parece que esa no es la mejor forma de ganar votos en un debate que fue visto (en TV e internet) por más de 100 millones de personas de las cuales 30 millones son obesas.
El [Trump] insulta a todo el mundo, a los gordos, a los feos, a los discapacitados, a los mexicanos, a las mujeres. El único perfecto es él
Jorge de Cárdenas
publicistaCuando al final del debate la candidata Clinton lo acusó de haber insultado a la Miss Universo venezolana de 1996 llamándola “Miss Cerdita” y “Miss Mucama” Trump no lo negó. Es más, al día siguiente volvió a la carga contra Machado en la cadena Fox diciendo, “fue la peor de todas, la peor que hemos tenido... y aumentó de peso masivamente”. En el caso de Machado todo eso es debatible porque, después de todo, el concurso se rige por parámetros de belleza bastante estrictos y absurdos. Lo que no admite discusión es que nadie merece ser humillado públicamente como hizo Trump con la entonces Miss Universo.
Los gordos también lloran, y ríen y piensan y sienten. Son seres humanos que merecen respeto y dignidad en vez de insultos. Sin embargo aún en esta era de “corrección política” este es el único grupo al que seguimos insultando libre y alegremente sin pensarlo dos veces.
Para las mujeres sobre todo, que nos hemos convertido en esclavas de la pesa, es un tema sensible. La analista republicana Ana Navarro dijo: “He batallado contra el sobrepeso toda mi vida. Un hombre que avergüenza y agrede a una mujer por su peso no merece ser hombre”.
Y no es que Trump sea precisamente esbelto, es un asiduo consumidor de McDonald’s y KFC. Quizás solo se mira al espejo del cuello para arriba, pero estoy segura que se mira al espejo varias veces al día, sino como explicar la perfección del peluquín. Según su recién divulgada información médica, el candidato republicano está a solo unas libras de caer en la categoría de obeso.
El publicista Jorge de Cárdenas, más conocido como el Gordo de Cárdenas, nos dice que lo que dijo Trump en el debate del lunes ni le molestó ni le sorprendió: “El insulta a todo el mundo, a los gordos, a los feos, a los discapacitados, a los mexicanos, a las mujeres. El único perfecto es él”.
Hasta ahora los comentarios de Trump no han hecho mella en su popularidad. A raíz del debate del lunes una encuesta de un grupo de mujeres republicanas que viven en los suburbios de Filadelfia reveló que la mayoría había decidido no votar por Trump.
Quizás este es el principio de la verdadera rebelión de las masas.
Esta historia fue publicada originalmente el 30 de septiembre de 2016, 4:09 p. m. with the headline "Donald Trump tiene obsesión con el peso... el de los otros."