Mi Año Nuevo
El año nuevo astronómico ocurre alrededor del 3 de enero, cuando la Tierra está en su punto de mayor aproximación al sol, el perihelio. El más lejano, el aphelio, se da curiosamente alrededor del día de la independencia americana, el 4 de julio. Esta nota se publica en el Nuevo Herald el 3 de enero, el año nuevo astronómico. Aparte de esto todos los días son el primero de un próximo año por el resto de nuestras vidas y tiempo a seguir.
Me levanto por las mañanas y pienso en lo que me toca hacer… Tomo resoluciones. Algunas son diarias y se las transmito como resoluciones de año nuevo porque… mi año empieza a diario.
La primera es vivir sin miedo, No Fear, y es que temprano en mi vida me embargó la ansiedad y la confundí con temor, creí que era miedoso. Todos la tenemos en mayor o menor grado, una tensión casi animal como de topos de pradera acechando por si los depredan.
El momento es todo lo que tengo para actuar, no hay más, y quizás antes confundí su fugacidad con precariedad de vida. La tensión excesiva me saca del momento y lo pierdo. El miedo, temor, ansiedad, tensión, lo mismo en distintas manifestaciones, me hace perder mi tiempo de vida… si me dejo.
¡No quiero perderme eso! Viví mucho tiempo fijado en ‘lo que quiero’… y me perdía lo que era.
El momento actual es incambiable. El siguiente es inevitable, cambiarlo requiere prepararlo y entonces se vuelve igualmente inevitable. Termina uno y el siguiente es consecuencia necesaria.
Mi libertad es a futuro para cambiar un hecho, hacia el pasado para cambiar su significado, su sentido, y lo he hecho. Yo, disipado, le di a mi disipación una solidez que de otra manera hubiese sido vida simplemente perdida, y se volvió útil.
El instante: Toda vida es delgada, con el grosor de un instante nada más, el actual. En el resto, en los momentos pasados y futuros, o ya fuimos o iremos a ser… pero no somos, y tal como tomo la resolución de vivir sin miedo también, segundo, resuelvo estar presente en el presente, valga la redundancia, trato de hacerlo sin divagaciones ni fijaciones, y así y todo a veces miro para atrás y veo montes de momentos perdidos.
El momento actual es el único real, el único que existe, el único que se vive.
¿Qué ‘hay’ fuera del momento actual? Hay tres absolutos, espacial (el Infinito), temporal (la Eternidad) y existencial (la Totalidad), los tres en uno, la Totalidad en la Eternidad del Infinito, y allí ‘están’, ante nuestras narices y ni siquiera los percibimos.
Vivimos entre dos límites. Uno es temporal alrededor del momento actual, inmediatamente más allá y atrás del cual están los absolutos. El otro límite es espacial, tras este volumen… no más allá de él sino ‘tras’ este, ‘tras’ este volumen. Allí están los absolutos. Vivimos rodeados por ellos y no nos damos cuenta.
Mi tercera resolución es tener conciencia de la presencia de Dios para llegar a la presencia de la conciencia de Dios. A mí me corresponde hacerlo.
Tener conciencia: Hay conciencia intelectual, que delibera, emocional, que siente, y física, que actúa, la conciencia del músculo que sabe que tecla tocar. Para la presencia de Dios necesito las tres, y esa es mi cuarta resolución: Unirlas, mis tres conciencias, hacer de ellas una, lograr en mi la trinidad consciente y humana en la que estamos supuestos a vivir a semejanza de Dios.
Darme cuenta, ser consciente de esas tres maneras, es una meta más fácil dicha que hecha… pero es meta y eso es lo importante: No es la meta, es dirigirse a ella porque la vida no está en la meta, está en el camino. Feliz año de Rosita y yo.
Periodista, escritor y filósofo peruano.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de enero de 2017, 1:41 p. m. with the headline "Mi Año Nuevo."