PADRE ALBERTO: Un viejito sabio
En mi vida tuve el privilegio de tener cuatro abuelos formidables con los que pude compartir y de quienes aprendí mucho. Además, gracias a Dios, mi trabajo en la iglesia me ofrece el privilegio de conocer muchas personas mayores, que también han sido como “abuelitos adoptados” y que también me han ensenado mucho. Considero el contacto con las personas mayores un gran regalo.
Recientemente, en mi día libre, tuve la dicha de salir a desayunar con Albertico –mi hijo menor que tiene dos años y medio. Como a los niños les encanta la rutina, ya sé exactamente lo que quiere comer y las cosas que más disfruta. Cuando llega la comida es hora de hacer todo lo posible para que se la coma y en algunas ocasiones eso requiere jugar al “avioncito”, hacerlo reír un poco y cualquier otra cosa que le llame la atención y lo concentre en comer.
Mientras estaba en plena rutina –y mi propia comida se enfriaba– un viejito se acercó a nuestra mesa después de estar vigilándonos por un buen rato desde cierta distancia. Se paró en frente de nosotros y me dijo: “Este es el momento más feliz de tu vida”. Lo decía con ojos sinceros y a punto de que se le llenaran de lágrimas. Pero no eran lágrimas de tristeza, no; eran más bien lágrimas de felicidad y de nostalgia. Me repitió: “Estos son los mejores días de tu vida porque yo recuerdo cuando mis hijos tenían esa misma edad y hacía lo mismo con ellos… ese es el trabajo más importante que vas a hacer en tu vida”. Al poco rato le di las gracias y el señor siguió de largo, pero sus palabras no se fueron con él. Se me quedaron grabadas en la mente y en el corazón.
Ese viejito sabio realmente me hizo pensar y hacer una pausa para agradecer. Sus palabras me recordaron lo importante que es tener tiempo para la familia. Qué especiales son esos momentos irrepetibles, pero que tienen tanto valor. Qué bueno es poder reconocer que compartir, aunque sea un tiempito con nuestros seres queridos, es quizás el regalo más grande que podemos compartir en esta vida.
La próxima vez que te sientas que tienes mucho que hacer y que no tienes tiempo para tu esposa, esposo, tus hijos, padres o abuelos, piénsalo bien. No hagas un ídolo del trabajo, ni del negocio; todo eso pasará muy pronto. Cualquier momento o tiempo que le dediques a tus seres queridos vale más que el oro. Esos son, realmente, los momentos más importantes y felices de nuestras vidas. •
El Padre Alberto Cutie es sacerdote episcopal/anglicano en la Diócesis Episcopal del Sureste de la Florida y sirve como rector de la Iglesia Saint Benedict en Plantation, www.saintbenedicts.org www.padrealberto.com
Siga a Padre Alberto en Twitter: @padrealberto
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de marzo de 2015, 7:00 a. m. with the headline "PADRE ALBERTO: Un viejito sabio."