Estatuas y remiendos
La desaparición del llamado campo socialista y el desastre, la ruina definitiva, de la estructura económica instalada en el país obligó a los castristas a salir con urgencia a conseguir unos remiendos del capitalismo para mantenerse en el poder a toda costa. Sin embargo, la presencia en Cuba de esos elementos pedidos prestados al enemigo y otros factores que han traído los tiempos, como Internet, no les ha quitado de la cabeza el sueño del totalitarismo ortodoxo.
Los jefes han tenido que aprender a recibir como héroes a los inversionistas, a vender la naturaleza a los lujos del turismo y a producir, con ayuda extranjera o con el trabajo privado, rones y tabacos. Y, al mismo tiempo, han intensificado la represión contra la oposición pacífica, los periodistas independientes y los artistas libres. Las golpizas a las Damas de Blanco y a otros activistas conforman con naturalidad el escenario nacional. En abril duplicaron el número de presos políticos, de 70 pasaron a 140 cubanos encarcelados por sus ideas.
La disposición para permitir que los franceses, los suizos, o cualquier empresario europeo se hagan cargo de los hoteles de lujo o pongan, como los españoles, una fábrica de queso en Mariel, sale de la misma oficina donde se ordena que asalten la casa de un opositor, lo golpeen delante de su familia y le roben lo mismo un televisor que dinero en efectivo, y lo metan después en un calabozo.
Así es que lo estudiosos y cubanólogos que asocian el rumbo del castrismo con el de sus viejos camaradas de China y Viet Nam tienen razón, pero no se menciona nunca el vínculo especial que, en materia política, tiene el régimen con los norcoreanos, los verdaderos amigos queridos de aquella región.
El gobierno de Cuba es el único del mundo civilizado que sostiene una relación de apoyo, solidaridad y complicidad con Corea del Norte. Hay un claro reconocimiento al totalitarismo radical, al universo cerrado a punta de bala, campos de concentración y hambre en la admiración y el respeto de los castrista por la dinastía que controla aquella nación desde 1948, que incluye a Kim il-sung, su hijo Kim Jong-il y el actual dictador Kim Jong-un.
Se trata, dicen los expertos, de un país de ficción, en el que habitan 25 millones de personas. No tiene Internet. Hay un solo partido y, en últimos 70 años, lo ha controlado la familia Kim, el abuelo, el padre y el hijo. Eso sí, allí se permiten las estatuas, entre los tres dictadores tienen 35 mil levantadas en el territorio nacional.
Poeta y periodista cubano.
Esta historia fue publicada originalmente el 20 de mayo de 2017, 9:30 p. m. with the headline "Estatuas y remiendos."