Los ojos en Trump
Quizás sea muy temprano para ponerle la cruz, pero es claro que Trump se dirige a un encuentro con la verdad. Sigue, mientras tanto, evadiéndola.
Viajó al Oriente Medio y Europa mientras en casa siguen las revelaciones que amenazan su presidencia. Los investigadores han identificado un asesor del círculo íntimo de Trump como persona de interés, ‘sospechosa’.
El Washington Post publicó una transcripción de lo conversado en la reunión de Trump con el canciller y embajador rusos. “I just fired the head of the F.B.I. He was crazy”, (Acabo de despedir al director del F.B.I., estaba loco), les dijo y “I faced great pressure because of Russia. That’s taken off”, (‘Enfrenté gran presión por lo de Rusia, eso ha concluido’). Sus palabras pueden evidenciar obstrucción de la justicia.
La designación de Robert Mueller como fiscal especial ha llevado a la Casa Blanca a prepararse para un posible impeachment, el juicio político que podría destituirlo… o llevarlo a su renuncia.
El discurso que dio en Riad pintó a los extremistas islámicos y palestinos como seres de otro planeta. “Drive them out of this earth” dijo, (Sáquenlos de la tierra), sin tener en cuenta que son frutos de la historia y condiciones de su pueblo… y no se puede eliminar toda una población.
Es la primera vez que tenemos un ejecutivo tan fuera de control en una realidad alternativa de fiebre partidaria que nos lleva a ese encuentro con la verdad con la que empecé este artículo.
No se puede confiar en sus razones, eso es haber perdido la razón. Trata el Russiagate más como asunto de relaciones públicas que problema legal, lo que puede serle fatal. Cava su tumba con la boca: Fact Checker ha identificado 586 mentiras suyas en sus primeros 119 días.
El nombramiento de Mueller es bueno para los republicanos porque les quita presión ante lo que ven, ahora pueden decir “esperemos a ver qué encuentra el fiscal”. Quizás olviden la tendencia de Trump a meter la pata –en su caso la boca– y continuar con el escándalo diario al que nos ha acostumbrado en una Casa Blanca disfuncional.
Empezó con mentiras y lenguaje abusivo, siguió con el despido de Sally Yates, directora interina del Departamento de Justicia, después con el despido de su asesor de Seguridad Nacional, Mike Flynn. Luego destituyó a James Comey, director del FBI, después de haberle pedido que sea “suave” con Flynn. También está su encuentro privado con el canciller y embajador rusos, y su entrega a ellos de información clasificada, etc.
Trump se ve a sí mismo como mártir. “Esta es la mayor cacería de brujas de un político en la historia americana”, dijo, un pronunciamiento fuera de lugar en la graduación de cadetes de la Guardia Costera… no tiene suficiente noción de lo apropiado según la ocasión.
La aparente complicidad del liderazgo republicano es preocupante en el “caso”. Kevin McCarthy, segundo de la Cámara baja, manifestó en una oportunidad no dudar que Trump esté en la paga de Moscú. Hoy dice que fue una “broma” pero en su momento el speaker Ryan lo tomó tan en serio que pidió silencio a los presentes ese día, 15 de junio del 2016, en la colina del capitolio.
No importa cuan calmadas parezcan las aguas, todos saben que bajo la superficie se cierne la trampa que él, habiendo sido electo, puede escudarse en la democracia para manipular la democracia… Pero al igual que hay trampa también hay salvación.
Hay un gobierno profundo, enraizado y difícil de mover, de profesionales de carrera y procesos establecidos. Ellos nos han dado a Mueller mientras Trump sigue dándonos a Trump.
Con los ojos del país en él, pareciera existir en otro plano, en alguna dimensión adonde no llega el desconcierto que produce, sí, aquí en la tierra y no en el otro planeta al que quisiera sacar a algunos. Que disfrute su gira extranjera que al regreso le espera una sacudida prolongada. La de Nixon duró 18 meses… ¿Cuánto durará esta?
Periodista, escritor y filósofo peruano.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de mayo de 2017, 8:12 p. m. with the headline "Los ojos en Trump."