El futuro incierto de los Marlins
Es una amarga ironía que el codiciado Juego de las Estrellas del Béisbol se haya celebrado en Miami en medio de una de las periódicas crisis de nuestro equipo local. El primero en la larga historia de ese evento que tiene lugar en nuestros predios. Ver desfilar por el Marlins Stadium a los grandes de esta temporada ha sido un verdadero festín para los aficionados a este entrañable deporte. Más lo ha sido todavía el ver en acción a tres jugadores de nuestro equipo, Giancarlo Stanton, Justin Bour y Marcell Ozuna, quien este año se ha consolidado a la ofensiva. Pero nada de eso aplacará entre los fans de bandera, como yo, la preocupación por la suerte que puedan correr los Miami Marlins luego de lo que a todas luces es una temporada decepcionante.
En el ámbito del béisbol profesional, todo el mundo sabe lo que una temporada así significa para la franquicia de los Marlins: una inminente venta en remate –“fire sale” en inglés– de sus principales jugadores. En los 25 años desde su surgimiento, los Marlins han visto tres ventas así y otras menores aunque igualmente dolorosas para su fanaticada. Si, como decía el poeta Heberto Padilla, somos capaces de aficionarnos a un par de zapatos viejos, a una camisa descolorida o a una mujer castigadora, cómo no vamos a aficionarnos a peloteros que nos han hecho saborear día tras día las mieles de la victoria. La venta de Marlins emblemáticos es la comidilla del béisbol. Y pudiera haber comenzado con el traslado a los Tampa Bay Rays de Adeiny Hechavarría, el único cubano que quedaba en la plantilla local, luego de la prematura muerte de su estrella del montículo José Fernández el año pasado.
A riesgo de simplificar, fijaría ese trágico suceso como el inicio de la crisis que hoy vive nuestra franquicia beisbolera. Fernández era el mejor lanzador Marlin y el único que atraía a más de 30,000 aficionados al estadio. Su accidentada muerte dejó al equipo sin un solo abridor estelar. En lugar de ello tienen cinco que a lo sumo serían el quinto lanzador en novenas más solventes. La mediocridad de los pitchers mantiene a los Marlins con una marca negativa de 41 victorias y 46 derrotas a pesar de contar con la segunda mejor ofensiva de la Liga Nacional. Y eso forzosamente se traduce en ausentismo de las gradas y pérdida de dinero.
Tal vez sería exagerado hablar de una maldición de los Marlins, quienes en definitiva conquistaron dos series mundiales en sus primeros 11 años. Pero si nos atreviéramos a hablar de ella deberíamos apuntar otros factores que alejan a los miamenses de las gradas, con el consabido reto financiero para la franquicia y el pobre desempeño del equipo en el terreno. Uno es el alto costo de asistir a los partidos si se suman el precio de entrada, el del estacionamiento y el del consumo de comida y bebida. La necesidad que tiene la franquicia de pagar sueldos astronómicos a estrellas, como Stanton, genera un círculo vicioso difícil de superar en una comunidad modesta donde el ingreso familiar promedio es de $46,000 anuales. Por ese precario pastel compiten, además, otras actividades en una ciudad de abundante oferta de entrenimiento y solaz. Y encima el béisbol lucha con la tradición futbolística de Miami, donde los Delfines reinaron durante décadas antes de que surgiera el primer grito de play ball de Grandes Ligas.
Tan malo no ha de ser el negocio de los Marlins, sin embargo, cuando su dueño, Jeffrey Loria, los adquirió por $158 millones hace 15 años y los está vendiendo en $1,200 millones. La lista de posibles compradores incluye a notables políticos como Mitt Romney y Jeb Bush, empresarios como Stephen Ross y Jorge Mas Santos y exdeportistas como Derek Jeter y Michael Jordan y el cantante Pitbull. Gane quien gane la apuesta, lo deseable es que lleve a cabo ajustes razonables que tengan en cuenta no solo la conveniencia económica de los Marlins sino también el futuro de los jugadores transferibles y el bienestar de una comunidad que, durante un cuarto de siglo, ha invertido mucho tiempo y dinero en mantener con vida a la franquicia.
Periodista cubano.
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Esta historia fue publicada originalmente el 12 de julio de 2017, 5:58 p. m. with the headline "El futuro incierto de los Marlins."